No es difícil encontrar personas que se rasguen las
investiduras proclamando ser defensores de la educación, y casi que es
excepcional encontrar a alguien que manifieste a los cuatro vientos alguna
posición contraria a la defensa de la educación. Sin embargo, muy a mi pesar, creo
que son pocos aquellos que pueden mantener esta posición en la práctica; no veo
con la asiduidad necesaria las acciones que serían esperables en estos
supuestos defensores.
Claramente parece contradictorio que una persona que no
tienen mayor formación académica con respecto a los temas educacionales,
intenten plantear algún tipo de postura con respecto a la educación, no
obstante mi intervención queda amparada bajo la idea general de que en la
educación todos los actores son necesarios e importantes, con esto me quiero
referir a que no sólo aquellos que están formados específicamente en las lides
de la educación, son quiénes pueden emitir alguna opinión con cierta autoridad,
nos está reservado un importante lugar a todos quienes desde el llano vemos con
preocupación cómo las políticas de turno pueden degradar la formación de
nuestros niños y jóvenes, y estamos dispuestos a involucrarnos para revertir
esas situaciones.
He sido testigo en mi juventud de cómo las políticas
económicas podían arrasar con las instituciones de la educación, así he visto
cómo invalorables profesores dejaban sus puestos en busca de otros horizontes, los
más afortunados, siendo ocupados sus cargos por noveles profesores, quienes en general
no tenían mayor formación académica o pedagógica y provenían de disímiles
lugares, tales como facultades y otros institutos en donde, amparados por una
legislación por lo menos permisiva en cuanto a las exigencias para estar al
frente de un curso, llegaban en busca de un empleo, más allá de su vocación, o
de sus capacidades. Sin lugar a dudas, ese fue un salto al vacío cuyas
consecuencias pueden verse hoy día.
Esta búsqueda por involucrarme, participar, me ha llevado a
conocer con cierto grado de profundidad las últimas instrumentaciones en
políticas educativas a nivel nacional, basadas principalmente en la creación
del instituto nacional de formación docente, entre creado ad hoc con varios
objetivos, todos ellos suma importancia, destinados a tomar el toro por las astas
y constituir un plan nacional de educación que contemple las distintas realidades
de nuestro vasto país, normalizando las políticas sobre formación de docentes,
requerimientos académicos y demás parámetros. Esto trajo consigo una titánica
tarea de relevar una increíble cantidad de información que hablaba sobre las
distintas formaciones que tenían cada uno de los educadores, geolocalizarlos,
datarlos también sobre distintos aspectos como pueden ser sus fechas de
nacimiento, antigüedad laboral, y demás información de relevancia a la hora de
tomar decisiones estratégicas. A pesar del enorme esfuerzo que significó toda
esa tarea pocas personas, más allá de las directamente afectadas en la
comunidad educacional, terminaron sabiendo que este importantísimo programa estaba
siendo llevado a cabo, y mucho menos se publicitaron sus alcances y sus logros,
al menos no lo fueron a un nivel masivo, y no me caben dudas de que esto le
generó un notable desinterés y falta de apoyo por el resto de la sociedad.
Quizás sea ya tiempo de plantear mi visión particular sobre
la educación, sobre la formación de nuestros niños y jóvenes, es decir sobre
las sociedades del mañana. Para ello debo repetir algo que mencioné en líneas
anteriores y es que considero que la educación es responsabilidad de todos los
actores de la comunidad, no es algo que simplemente se delega en las
instituciones hechas a tal fin, y evito caer en la tan mentada frase de que la
educación comienza en el hogar, desde mi punto de vista, hogar, instituciones,
y demás miembros de la sociedad, somos todos una única unidad responsable por
la formación de aquellos a quienes les debemos un mañana mejor. Estoy
convencido que más allá de las formaciones eminentemente académicas, deben
existir y coexistir otras basadas en instrucciones con menor rigor académico,
pero mayor practicidad. No me caben dudas que cuanto más información le demos a
nuestros niños, tanto más los estaremos formando como personas independientes.
La realidad social que viven los niños de hoy, niños y adolescentes, es muy
distinta a aquella que se nos planteó durante nuestra etapa formacional lejana
ya. Cada vez más en los distintos hogares la figura omnipresente de la Madre o
el Padre ceden lugar a nuevas tecnologías que terminan llenando el vacío que se
genera cuando uno o ambos miembros están ausentes, generalmente por motivos
laborales, esto que es cada vez más notorio en el caso de las mujeres, Madres
que hoy salen a trabajar fuera de sus hogares, también tiene su correlato con
un cambio en el paradigma de las personas mayores, quienes tienen distintas
expectativas de vida a la de nuestros abuelos, claramente mayor en la cantidad
de los años, y mejor en cuanto a la calidad de vida, tal es así que muchos de
los abuelos actuales, son personas que difícilmente queden atrapadas por la
realidad de un hogar, y realizan vidas totalmente activas. Todo esto ha llevado
a que en los hogares desaparezcan esas figuras institutrices, y con ello todo
un bagaje de conocimiento que se transmitía oralmente de generación en
generación; así no es raro encontrar hoy tantísimas Madres jóvenes que no saben
siquiera elaborar la comida más básica, muchachos que no han desarrollado la
más mínima habilidad hogareña. Todas estas personas son personas dependientes,
que claramente necesitarán la asistencia de otras para suplir sus limitaciones
o falencias. Es necesario aclarar que cuando hago referencia a niñas o niños
realizando tal o cual tarea, lejos estoy de caer en los estereotipos de
determinadas tareas por género y sólo lo uso para graficar, bien podría decir
Padres que no saben cocinar y el concepto serie exactamente el mismo. Siendo
así, creo que el Estado debe involucrarse en ayudar a dar armas que ayuden a
los educandos para adecuarse a esta nueva realidad social. Se me hace
inadmisible aceptar que un joven culmine sus estudios secundarios sin saber
cómo preparar una comida nutritiva y elemental, sin tener la más mínima
capacitación para resolver algún problema técnico hogareño y mucho más aún, sin
tener noción sobre el manejo de la economía hogareña, nuestros jóvenes culminan
su formación secundaria muchas veces con la mayoría, sin saber que impuestos
deberán pagar como actores de la sociedad, sin ningún tipo de idea también
sobre el manejo de inversiones, créditos y demás obligaciones financieras; esto
que puede sonar muy técnico luego se llamará que no entenderá porque el resumen
de su tarjeta de crédito crece más allá de sus consumos.
Antes de continuar creo conveniente aclarar algo que en
muchas situaciones ha resultado ser por lo menos controversial, y esto es que
creo que en general no existe un programa de destrucción sistemática de la
formación sino que esto cae como consecuencia de la aplicación de políticas por
lo menos erradas en materia económica, llevándose puestas a las distintas
instituciones del Estado, entre ellas, claro está, las instituciones encargadas
de la formación educacional. Por supuesto que no creo que se trate de un
descuido, seguramente hay un trasfondo mucho más abyecto que habla sobre cómo,
aun sabiendo los daños colaterales que estas medidas generarán sobre la
educación, siguen adelante en pos de alguna pretendida meta económica, que
además, vistas las experiencias recientes, en la mayoría de los casos terminan
siendo improductivas, cuando no nefastas.

En un mundo tan complejo como el que nos toca vivir es
imprescindible que cualquier análisis que hagamos podamos determinar
exactamente cuáles son las variables globales que lo atraviesan y cuáles son
aquellas de carácter eminentemente local que terminan afectándolo; para
entender por sobre todas las cosas que aquello que puede resultar ser
maravilloso en algún punto del orbe, bien puede no tener aplicación práctica en
nuestra realidad Argentina. Un caso paradigmático que se me viene a la mente es
el tan promocionado caso de la educación en Finlandia. Siempre que me topo con
este tipo de comentarios de veo en la obligación de hacer la salvedad de que no
somos Finlandia, ni finlandeses. Sus realidades son bien distintas a las
nuestras, por caso, y sólo por citar algo de la infinidad de cosas que se me
ocurren, ellos viven en una latitud tal que muchos días del año las horas de
sol son ínfimas, condicionando de esta manera toda actividad humana; por ello
que siempre habló sobre la necesidad de contextualizar cualquier análisis que
se pretenda hacer sobre el tema que fuere. Incluso dentro de nuestro extenso
país vamos a encontrar disímiles realidades, con lo cual elaborar algún
programa de estudios que sea lo suficientemente federal como para asegurar que
en cualquier punto del país los educandos reciben en la misma calidad y
cantidad de educación se torna en una tarea más que difícil, sin embargo esto
se ha hecho y ha dado lugar a las políticas de formación profesional continuas
dictadas por el INFoD. Es aquí donde no puedo avanzar más por mi limitado
conocimiento en esta materia, y me entrego a lo que puedan aportar los actores
directos de este aspecto. Obviamente antes de dejar este punto, es preciso
resaltar que no podemos caer en la ingenuidad de pretender que las evaluaciones
y escalas sobre el éxito o fracaso de determinadas políticas de estudio, están
impolutas y libres de la injerencia de cualquier tipo de presión política por
mostrar cual o tal resultado.
El concepto de formación integral de los educandos se puede
aplicar a varias áreas, y con ello demostrar la importancia de la educación,
toda vez que la misma terminar trascendiendo los límites de las aulas y se
vuelcan en la sociedad toda. Me voy a permitir volver a recurrir a citar un
ejemplo como medida gráfica para exponer mi concepto. Es bien sabido que con la
explosión del parque automotor, sumando a una infraestructura vial decadente,
falta de controles sobre el material rodante, y sobre quienes están a cargo de
los mismos, es decir los conductores, provoca que año tras año las cifras de
muertos por accidentes de tránsito nos coloquen en un indeseable tope de un
ranking de muertes viales. No hace falta ser un perito en la materia para
vislumbrar que todos los actores del tránsito obran como el poco apego a las
normas establecidas, sean éstas correctas o no. Es aquí donde puedo mostrar
como la intervención del estado en materia educativa nunca es un gasto, sino
que se transforma con el correr de los años en una inversión con rentabilidad
asegurada. En cualquier accidente de tránsito de los que vemos lamentablemente
a diario, intervienen además de los obvios afectados, una ingente cantidad de
actores muchos de ellos aportados por el mismo estado que son parte necesaria
para la resolución del conflicto que se trama a partir de un accidente, en
efecto, para un accidente en el cual están involucrados dos automóviles sí hay
un herido terminarán participando móviles policiales al lugar del siniestro paga
por un lado, preservar la escena, dar las primeras asistencias a los
involucrados, y también las tareas de la policía científica; pero no termina allí
el listado de concurrentes, seguramente móviles municipales se acercaran para
dirigir el tránsito, deberá acercarse una ambulancia para que su personal
asista a los heridos y eventualmente los traslade, dando en este caso
intervención a los profesionales de la salud, también se inicia con este hecho
una interminable lista de procedimientos administrativos la mayoría de ellos a
cargo de los seguros intervinientes, pero también muchas veces, se ven
involucrados abogados como parte de los procesos civiles y penales que mucha
veces derivan de estas circunstancias. No es menor la importancia del costo de
las reparaciones donde sea nuevamente la lista de participantes se ve
incrementada. Lamentablemente en la mayoría de los casos los accidentes de
tránsito han podido ser evitados y se han producido por la desidia o el desconocimiento,
yo estoy convencido que si logramos enseñar a nuestros niños desde pequeños las
normas de tránsito, las conductas con respecto al tránsito, todo aquello que
administrativamente es inherente al manejo o cual a condición de peatones, con
toda seguridad lograremos bajar esta tasa tan nefasta y claramente perjudicial
a nivel económico, y ni que hablar de los daños que se producen con las
personas, muchos de ellos irrecuperables. Sé que este ejemplo en modesto, pero
bien puede resumir concepción sobre la educación, una formación integral,
escalable y por sobre todas las cosas socialmente responsable. No soy un iluso
en pensar que cambiando las reglas de la educación vamos a tener resultados
palpables en el corto plazo, cualquier medida fundamental y estratégica en el
campo de la educación deberá ser siempre acompañada de otras que allanen el
camino y que den respuesta a las demandas actuales, pero no por atender a lo
inmediato podemos darnos el lujo de ver más allá y proyectarnos en un futuro
que nos terminal alcanzando más temprano que tarde.
Entiendo que también hay una necesidad de integrar todas
aquellas herramientas de las que dispone el Estado para la formación de sus
educandos, esto se ha visto parcialmente reflejado en el portal Educ.ar, que
entiendo yo era una plataforma que integraba los contenidos disponibles en el canal
Paka Paka, el canal encuentro y otros medios audiovisuales e informáticos, pero
es claro que quedó a medio camino principalmente por falta de tiempo y quizás
también por las metodologías empleadas o las decisiones tomadas en cuanto a su
uso. Desde mi modesto punto de vista entiendo que tener un lugar en el cual se
concentren todas las herramientas disponibles para el uso tanto de educandos
como educadores, es un hecho indudablemente auspicioso, y por sobre todas las
cosas tiene un carácter universal en cuanto a sus posibilidades de acceso, si
bien que toda esta maquinaria terminaría de afinar su movimiento cuando el
engranaje proporcionado por el sistema Arsat en su variante de transmisión de
datos por vía satelital o bien en la distribución mediante el empleo de la
fibra óptica, daría lugar a este concepto federal que pretendo, poniendo a
disposición de todos los participantes de la educación del mismo tipo de
material, igualando de ese modo el acceso al conocimiento. Hoy cuando la
continuidad de varios de los programas que se implementaron en torno a estos proyectos
está en duda, no debemos darnos el lujo de olvidarlos, sino por el contrario,
tenemos la obligación de mejorarlos, de idear los métodos que los hagan una
realidad en el corto plazo, incorporando las novedades y corrigiendo los
errores. Para mí no hay dudas que la entrega de las computadoras a los alumnos
y al personal docente es parte del programa pensado a tal fin, dado que
partiríamos teniendo la herramienta, en este aspecto que observado como
lamentablemente no se han integrado realmente los contenidos ideados de manera digital,
o para funcionar en un medio digital, creo que mayormente dado porque los
maestros, los educadores, no fueron lo suficientemente capacitados como para
dar uso y provecho de estas nuevas herramientas, y en muchos casos no han
tenido los conocimientos necesarios que les permitan entender las posibilidades
y los beneficios del instrumento que se les estaba dando. Por eso puedo
asegurar, que la formación docente debe configurarse para que se acople a estos
programas, y que desde el estado se promueva la aparición de nuevos contenidos
integradores para ser usados por los educandos y educadores.
Soy consciente que esto bien puede sonar a poco o a una
increíble burrada, realmente no me importa, siento que debo decir aún muchas
cosas más y ya encontraré el modo de ponerlas en tinta, mientras tanto humildemente
lo ofrezco como mi colaboración modesta a esta ardua tarea de mejorar la
educación