domingo, 18 de diciembre de 2016

19-12-2001 PROHIBIDO OLVIDAR

Faltan apenas horas para que hayan transcurrido 15 años. Quince años, el tiempo en que una niña pasa de probar el ajuar de bebé a bailar el vals en una vestido soñado. Para algunos, será mucho, para otros no tanto, pero para mí, me parece que fue ayer, quizás por esta autoimpuesta obligación de no olvidar, puede ser, pero el calvario comenzó antes. En algún momento, a mediado de los noventas, me quedé sin empleo como tantos otros, y comencé un cruel derrotero de golpear puertas cerradas, de hacer colas, ser ninguneado, despreciado, descartado. Por esas cosas de los contactos y los amigos, ya que en este país el conseguir empleo la mayoría de la veces se reduce a la fortuna de las relaciones, más allá de la capacidades, comencé a trabajar para Adolfo Cid, un ser despreciable que era dueño de una cadena de locales de video-juegos en La Plata y Berazategui, entre otras localidades. La necesidad de trabajar me hizo aceptar la propuesta de trabajo, bien básica, y comencé desde abajo limpiando, literalmente, la mierda de los perros del dueño que dormían en el taller; claro que mi formación técnica y mi contracción al trabajo hizo que pronto fuese considerado para otras tareas, y en poco más de un año ya estaba al frente de su local en La Plata, haciéndole duplicar en un par de meses los ingresos mediante un control estricto de las cajas y con un recambio del personal que se fue solo cuando ya no pudieron seguir manteniendo el ingreso "extra" que el descontrol les permitió. Pronto los demás locales aplicaron mis métodos y el citado Cid enriqueció aun más su economía; pero hay algo que estoy obviando contar, en esa historia de aparentemente superación, mi sueldo. Cid hacía todo tipo de trampas con el fisco y los distintos organismos de control, trabajos en negro, subfacturaciones, jornadas de trabajo mal pagas y una larga lista de atropellos, posibilitados todos por el descontrol, la ausencia absoluta del Estado, que con su inacción terminaba avalando esas conductas abusivas, ante las cuales, los trabajadores, poco podíamos oponer, dada la disparidad de fuerzas, así, trabajar sin horarios, con una inmensa carga laboral, no tener feriados, vacaciones acotadas, vivir esclavo de un teléfono celular que irónicamente pagaba de mi magro sueldo, era mi moneda constante, porque claro, tenía miedo, mucho miedo. Cuando la década comenzaba a irse, la cantidad de gente que venía a buscar trabajo era cada vez más notable, y siempre estaba latente la posibilidad de pasar a formar parte de esa muchedumbre que golpeaba puertas sin éxito, como yo muy poco tiempo atrás.
Cuando la economía cayó rápidamente en picada, Cid se valió de la situación para reducir sueldos y personal, para hacer que su reinado del miedo sea más efectivo. Para esa época, ya en La Plata, contaba con dos salones de juegos y un bar con pooles en el centro de la ciudad y yo estaba a cargo de todos ellos, habiendo abandonado la facultad por no poder hacer frente a la demanda horaria, viviendo a mil una vida sin vida, además, comencé a hacer todo tipo de maniobras dilatorias para evitar que ponga a mi nombre uno de los salones, como ya lo había hecho, bajo amenazas, con otros salones y sus encargados, también creó una sociedad fantasma, "expendoras sur srl" con un muy conveniente capital social mínimo, puso a sus sobrinos al frente de algún negocio, nos hizo renunciar masivamente a los empleados para aparentar un nuevo negocio y mil cosas más movido por su accionar inescrupuloso y su avaricia. El sueldo era una miseria, recuerdo que cuando comenzaron los saqueos cobrábamos por día, $13 los cajeros y $15 yo, aún cuando solamente en carga horaria casi duplicaba a cualquier cajero. Teníamos miedo, angustia, incertidumbre. Por suerte el grupo de trabajo era muy bueno, y pudimos llevar esos días aciagos de la mejor manera posible, aguantando todos los atropellos, tratando siempre que haya un mañana, pero la situación no daba para más, todos los días no menos de cinco personas se acercaban a rogar por trabajo, personas que venían con sus hijos en brazos, padres, madres, gente que lloraba, que precisaba medicamentos, comer o dar de comer, y a cada uno de ellos sistemáticamente les dije que no, que no había trabajo, cerrando los ojos al verlos irse derrotados, sintiéndome un paria, un insensible, una escoria. Pero no solo el Estado nos abandonó a los designios de Cid, en los 10 años que terminé trabajando en esa cárcel, jamás vino alguien de algún sindicato a preguntar por nuestro derechos, mentira, vino el viejito del sindicato de trabajadores de entretenimientos y afines a controlar el pago de alguna cuota sindical mal liquidada. Estábamos librados a nuestra suerte. En algún momento teníamos que trabajar con alguien en la puerta que diese el aviso de que venía alguna turba con suficiente antelación como para bajar las persianas y aguardar adentro temerosos que pasaran. Los celulares traían los mensajes de los comerciantes cercanos en una improvisada red de vigilancia. Vimos de todo. Lloramos por gases lacrimógenos arrojados para dispersar alguna marcha. Alguna vez una persona mayor se contorsionaba al límite de sus fuerzas para escapar del intento de aprehenderla de varios policías cansados, pobres contra pobres al fin y al cabo.




Por esas trampas de la memoria no recuerdo si llovía el 19 o el 20, lo mismo da, sí que esa noche llegué a mi casa envuelto en llamas, ni siquiera el festejo del cumpleaños de mi madre me había traído sosiego a una jornada marcada por una recaudación tan exigua que no había podido cobrar mi mísero jornal ( a esa altura eran ya $17), evidentemente la cama no me iba a contener y las primeras imágenes de las movilizaciones me pusieron en mi mano una cacerola y me fui solitario en busca del centro de la ciudad batiendo mi bronca por la avenida 13. La gente estaba en los balcones, en las ventanas, recuerdo sí, que hacía calor, agobiante, húmedo y aun no habíamos sufrido el "castigo de contar con un aire acondicionado", la gente salía a tratar de encontrar un poco de brisa fresca de la noche y me veían pasar solo, golpeando la cacerola que pronto comenzó a deformarse ya que era de mala calidad y era mucha la bronca, algunos me vitoreaban, otros traían sus elementos y también los batían desde sus departamentos, pero en algún momento eso no me resultó suficiente, a los gritos les comencé a pedir que se sumen, y vinieron, vaya si vinieron, en plaza Paso ya éramos una columna considerable, no nos conocíamos, casi que ni nos hablábamos, solo cantar y batir nuestro descontento. Olvidé mirar para atrás, pero en alguna esquina, mientras espera a alguna nueva columna que quería unirse a nuestra marcha, miré sobre mis pasos y me dí cuenta que eramos muchos, cientos, y golpeé mas fuerte mi desvencijada cacerola. Alguno se acercó a preguntarme a ver a donde íbamos, creo que yo debería parecer el más loco de todos y cuando uno está enloquecido también, sigue al más exaltado, por eso la pregunta, -A donde esté el ruido- le contesté sin reparar en quien era, y cuando la veintena que venía por calle 46 se nos unió, reemprendimos la marcha, cada vez más numerosa hasta la plaza Moreno y de allí a 7 y 50 a fundirnos con todos los que ya expresaban su bronca un poco antes que llegásemos. Recuerdo que me saludé con cientos de conocidos, gente que nunca imaginé verlos allí; en algún momento la policía con extraños buenos modales se nos acercó para pedir que no quemásemos los neumáticos que habían acercado manos amigas. Y la noche se consumió sola junto a nuestras voces ya disfónicas a la madrugada, llegué a mi casa y me prendí a la televisión que tiraba más nafta al fuego que era el país, las versiones eran las más dispares, hasta algún suicidio había dando vueltas, el estado de sitio, esparcido por cadena nacional solo nos daría más ímpetu para salir al otro día con más fuerza a pelear por lo nuestro, a no rendirnos, a decir una vez más acá estamos.
Confieso que no sabía bien contra que peleaba, creo que contra mis monstruos internos, los pies descalzos, la marginación y todas esas otras imágenes que atormentarían mi infancia, salí a marchar contra todos los Adolfo Cid del país, carroñeros inescrupulosos de los lamentos ajenos, estafadores, ladrones; garcas.
Miro hacia atrás y no puedo evitar llorar, por el recuerdo, por la impotencia, por ser testigo de una nueva avanzada de los Cid de esta patria. Miro hacia atrás y no puedo comprender como los que nunca deberían volver están allí de nuevo y más fuertes. Miro hacia atrás tan solo para seguir aferrado al compromiso inclaudicable de no olvidar.

NO SE OLVIDEN DE ESTO:


Jesús Gabriel Maldonado

domingo, 13 de noviembre de 2016

Tu voto de ayer

Ayer pasó de largo, como tantos otros "ayer". Pero no es un olvido, ni un descuido, ayer era necesario que no se recordase, que no se celebrase, con una lógica tan perversa que muy probablemente te estarás preguntando ¿que mierda era ayer? 




Ayer, pero no el ayer del calendario, sino en el ayer del tiempo, una mujer decidió que era hora de poner a las mujeres argentinas en el real lugar de nuestras vidas, ayer, tan solo 65 años antes, las mujeres votaban por primera vez en la historia, se convertían en sujeto de derecho para el código electoral, se animaban a plantearse regir sus propios destinos, y el de sus hijos, y el de sus hombres. Ayer se animaban a compartir esta aventura, seguras del papel protagónico que la historia en general y que nuestras historias en particular, les tienen reservado. Ayer era un día de fiesta, era un "Ni una menos" pero de verdad, porque para que haya una menos no es necesario matarlas, basta con callarlas, ocultarlas, negarlas. Pero ayer no hubo aplauso, grito ni fiesta, se perdió como tantos otros días ignotos para los machos mas machos y para las féminas más féminas. Era necesario que fuese así, no vaya a ser cosa que a otras más se les sigan ocurriendo esas pavadas de creerse iguales o quizás superiores, ya bastante hubo con la yegua y las viejas de mierda que defienden a los guerrilleros. Viéndolo así, ayer si hubo un festejo, el de todos esos infames que piensan así, que viven y obran así, prefieren arrastrarnos a todos a un olvido colectivo, que casi es lo mismo que un suicidio colectivo, porque nunca habrá pueblo con menos futuro que aquel que mate su memoria. Esos parias que si recordaron ayer festejar el olvido no podrán olvidar como hay personas, mujeres, dispuestas a no rendirse nunca, y así una Evita convaleciente por el cáncer que otros parias festejaban, no daba el brazo a torcer y aun desde la fría cama del hospital ponía su voto casi como un último acto de rebeldía, como el mensaje más claro de cual era su legado, no rendirse, darlo todo. Esos parias siguen con su tarea sucia de ayer. Hoy desparraman sus mierdas y sus miserias yendo a la carga contra otra mujer que no dará el brazo a torcer, que no tendrá miedo, que le sobrarán agallas, ovarios; esos miserables vivirán maldiciendo que estarán rodeados de las medidas populares que dos grandes mujeres nos han legado, disfrutarán de esos beneficios sin el menor remordimiento y llenos ya de ellos, saldrán a esputar sus resentimientos contra quienes los llevaron a cabo. Ayer fue Evita, ayer fue Cristina, si queremos un mañana, hoy no podemos olvidarlas.

martes, 18 de octubre de 2016

Educación, esa materia de la que todos se rateaban

No es difícil encontrar personas que se rasguen las investiduras proclamando ser defensores de la educación, y casi que es excepcional encontrar a alguien que manifieste a los cuatro vientos alguna posición contraria a la defensa de la educación. Sin embargo, muy a mi pesar, creo que son pocos aquellos que pueden mantener esta posición en la práctica; no veo con la asiduidad necesaria las acciones que serían esperables en estos supuestos defensores.
Claramente parece contradictorio que una persona que no tienen mayor formación académica con respecto a los temas educacionales, intenten plantear algún tipo de postura con respecto a la educación, no obstante mi intervención queda amparada bajo la idea general de que en la educación todos los actores son necesarios e importantes, con esto me quiero referir a que no sólo aquellos que están formados específicamente en las lides de la educación, son quiénes pueden emitir alguna opinión con cierta autoridad, nos está reservado un importante lugar a todos quienes desde el llano vemos con preocupación cómo las políticas de turno pueden degradar la formación de nuestros niños y jóvenes, y estamos dispuestos a involucrarnos para revertir esas situaciones.
He sido testigo en mi juventud de cómo las políticas económicas podían arrasar con las instituciones de la educación, así he visto cómo invalorables profesores dejaban sus puestos en busca de otros horizontes, los más afortunados, siendo ocupados sus cargos por noveles profesores, quienes en general no tenían mayor formación académica o pedagógica y provenían de disímiles lugares, tales como facultades y otros institutos en donde, amparados por una legislación por lo menos permisiva en cuanto a las exigencias para estar al frente de un curso, llegaban en busca de un empleo, más allá de su vocación, o de sus capacidades. Sin lugar a dudas, ese fue un salto al vacío cuyas consecuencias pueden verse hoy día.
Esta búsqueda por involucrarme, participar, me ha llevado a conocer con cierto grado de profundidad las últimas instrumentaciones en políticas educativas a nivel nacional, basadas principalmente en la creación del instituto nacional de formación docente, entre creado ad hoc con varios objetivos, todos ellos suma importancia, destinados a tomar el toro por las astas y constituir un plan nacional de educación que contemple las distintas realidades de nuestro vasto país, normalizando las políticas sobre formación de docentes, requerimientos académicos y demás parámetros. Esto trajo consigo una titánica tarea de relevar una increíble cantidad de información que hablaba sobre las distintas formaciones que tenían cada uno de los educadores, geolocalizarlos, datarlos también sobre distintos aspectos como pueden ser sus fechas de nacimiento, antigüedad laboral, y demás información de relevancia a la hora de tomar decisiones estratégicas. A pesar del enorme esfuerzo que significó toda esa tarea pocas personas, más allá de las directamente afectadas en la comunidad educacional, terminaron sabiendo que este importantísimo programa estaba siendo llevado a cabo, y mucho menos se publicitaron sus alcances y sus logros, al menos no lo fueron a un nivel masivo, y no me caben dudas de que esto le generó un notable desinterés y falta de apoyo por el resto de la sociedad.
Quizás sea ya tiempo de plantear mi visión particular sobre la educación, sobre la formación de nuestros niños y jóvenes, es decir sobre las sociedades del mañana. Para ello debo repetir algo que mencioné en líneas anteriores y es que considero que la educación es responsabilidad de todos los actores de la comunidad, no es algo que simplemente se delega en las instituciones hechas a tal fin, y evito caer en la tan mentada frase de que la educación comienza en el hogar, desde mi punto de vista, hogar, instituciones, y demás miembros de la sociedad, somos todos una única unidad responsable por la formación de aquellos a quienes les debemos un mañana mejor. Estoy convencido que más allá de las formaciones eminentemente académicas, deben existir y coexistir otras basadas en instrucciones con menor rigor académico, pero mayor practicidad. No me caben dudas que cuanto más información le demos a nuestros niños, tanto más los estaremos formando como personas independientes. La realidad social que viven los niños de hoy, niños y adolescentes, es muy distinta a aquella que se nos planteó durante nuestra etapa formacional lejana ya. Cada vez más en los distintos hogares la figura omnipresente de la Madre o el Padre ceden lugar a nuevas tecnologías que terminan llenando el vacío que se genera cuando uno o ambos miembros están ausentes, generalmente por motivos laborales, esto que es cada vez más notorio en el caso de las mujeres, Madres que hoy salen a trabajar fuera de sus hogares, también tiene su correlato con un cambio en el paradigma de las personas mayores, quienes tienen distintas expectativas de vida a la de nuestros abuelos, claramente mayor en la cantidad de los años, y mejor en cuanto a la calidad de vida, tal es así que muchos de los abuelos actuales, son personas que difícilmente queden atrapadas por la realidad de un hogar, y realizan vidas totalmente activas. Todo esto ha llevado a que en los hogares desaparezcan esas figuras institutrices, y con ello todo un bagaje de conocimiento que se transmitía oralmente de generación en generación; así no es raro encontrar hoy tantísimas Madres jóvenes que no saben siquiera elaborar la comida más básica, muchachos que no han desarrollado la más mínima habilidad hogareña. Todas estas personas son personas dependientes, que claramente necesitarán la asistencia de otras para suplir sus limitaciones o falencias. Es necesario aclarar que cuando hago referencia a niñas o niños realizando tal o cual tarea, lejos estoy de caer en los estereotipos de determinadas tareas por género y sólo lo uso para graficar, bien podría decir Padres que no saben cocinar y el concepto serie exactamente el mismo. Siendo así, creo que el Estado debe involucrarse en ayudar a dar armas que ayuden a los educandos para adecuarse a esta nueva realidad social. Se me hace inadmisible aceptar que un joven culmine sus estudios secundarios sin saber cómo preparar una comida nutritiva y elemental, sin tener la más mínima capacitación para resolver algún problema técnico hogareño y mucho más aún, sin tener noción sobre el manejo de la economía hogareña, nuestros jóvenes culminan su formación secundaria muchas veces con la mayoría, sin saber que impuestos deberán pagar como actores de la sociedad, sin ningún tipo de idea también sobre el manejo de inversiones, créditos y demás obligaciones financieras; esto que puede sonar muy técnico luego se llamará que no entenderá porque el resumen de su tarjeta de crédito crece más allá de sus consumos.
Antes de continuar creo conveniente aclarar algo que en muchas situaciones ha resultado ser por lo menos controversial, y esto es que creo que en general no existe un programa de destrucción sistemática de la formación sino que esto cae como consecuencia de la aplicación de políticas por lo menos erradas en materia económica, llevándose puestas a las distintas instituciones del Estado, entre ellas, claro está, las instituciones encargadas de la formación educacional. Por supuesto que no creo que se trate de un descuido, seguramente hay un trasfondo mucho más abyecto que habla sobre cómo, aun sabiendo los daños colaterales que estas medidas generarán sobre la educación, siguen adelante en pos de alguna pretendida meta económica, que además, vistas las experiencias recientes, en la mayoría de los casos terminan siendo improductivas, cuando no nefastas.



En un mundo tan complejo como el que nos toca vivir es imprescindible que cualquier análisis que hagamos podamos determinar exactamente cuáles son las variables globales que lo atraviesan y cuáles son aquellas de carácter eminentemente local que terminan afectándolo; para entender por sobre todas las cosas que aquello que puede resultar ser maravilloso en algún punto del orbe, bien puede no tener aplicación práctica en nuestra realidad Argentina. Un caso paradigmático que se me viene a la mente es el tan promocionado caso de la educación en Finlandia. Siempre que me topo con este tipo de comentarios de veo en la obligación de hacer la salvedad de que no somos Finlandia, ni finlandeses. Sus realidades son bien distintas a las nuestras, por caso, y sólo por citar algo de la infinidad de cosas que se me ocurren, ellos viven en una latitud tal que muchos días del año las horas de sol son ínfimas, condicionando de esta manera toda actividad humana; por ello que siempre habló sobre la necesidad de contextualizar cualquier análisis que se pretenda hacer sobre el tema que fuere. Incluso dentro de nuestro extenso país vamos a encontrar disímiles realidades, con lo cual elaborar algún programa de estudios que sea lo suficientemente federal como para asegurar que en cualquier punto del país los educandos reciben en la misma calidad y cantidad de educación se torna en una tarea más que difícil, sin embargo esto se ha hecho y ha dado lugar a las políticas de formación profesional continuas dictadas por el INFoD. Es aquí donde no puedo avanzar más por mi limitado conocimiento en esta materia, y me entrego a lo que puedan aportar los actores directos de este aspecto. Obviamente antes de dejar este punto, es preciso resaltar que no podemos caer en la ingenuidad de pretender que las evaluaciones y escalas sobre el éxito o fracaso de determinadas políticas de estudio, están impolutas y libres de la injerencia de cualquier tipo de presión política por mostrar cual o tal resultado.
El concepto de formación integral de los educandos se puede aplicar a varias áreas, y con ello demostrar la importancia de la educación, toda vez que la misma terminar trascendiendo los límites de las aulas y se vuelcan en la sociedad toda. Me voy a permitir volver a recurrir a citar un ejemplo como medida gráfica para exponer mi concepto. Es bien sabido que con la explosión del parque automotor, sumando a una infraestructura vial decadente, falta de controles sobre el material rodante, y sobre quienes están a cargo de los mismos, es decir los conductores, provoca que año tras año las cifras de muertos por accidentes de tránsito nos coloquen en un indeseable tope de un ranking de muertes viales. No hace falta ser un perito en la materia para vislumbrar que todos los actores del tránsito obran como el poco apego a las normas establecidas, sean éstas correctas o no. Es aquí donde puedo mostrar como la intervención del estado en materia educativa nunca es un gasto, sino que se transforma con el correr de los años en una inversión con rentabilidad asegurada. En cualquier accidente de tránsito de los que vemos lamentablemente a diario, intervienen además de los obvios afectados, una ingente cantidad de actores muchos de ellos aportados por el mismo estado que son parte necesaria para la resolución del conflicto que se trama a partir de un accidente, en efecto, para un accidente en el cual están involucrados dos automóviles sí hay un herido terminarán participando móviles policiales al lugar del siniestro paga por un lado, preservar la escena, dar las primeras asistencias a los involucrados, y también las tareas de la policía científica; pero no termina allí el listado de concurrentes, seguramente móviles municipales se acercaran para dirigir el tránsito, deberá acercarse una ambulancia para que su personal asista a los heridos y eventualmente los traslade, dando en este caso intervención a los profesionales de la salud, también se inicia con este hecho una interminable lista de procedimientos administrativos la mayoría de ellos a cargo de los seguros intervinientes, pero también muchas veces, se ven involucrados abogados como parte de los procesos civiles y penales que mucha veces derivan de estas circunstancias. No es menor la importancia del costo de las reparaciones donde sea nuevamente la lista de participantes se ve incrementada. Lamentablemente en la mayoría de los casos los accidentes de tránsito han podido ser evitados y se han producido por la desidia o el desconocimiento, yo estoy convencido que si logramos enseñar a nuestros niños desde pequeños las normas de tránsito, las conductas con respecto al tránsito, todo aquello que administrativamente es inherente al manejo o cual a condición de peatones, con toda seguridad lograremos bajar esta tasa tan nefasta y claramente perjudicial a nivel económico, y ni que hablar de los daños que se producen con las personas, muchos de ellos irrecuperables. Sé que este ejemplo en modesto, pero bien puede resumir concepción sobre la educación, una formación integral, escalable y por sobre todas las cosas socialmente responsable. No soy un iluso en pensar que cambiando las reglas de la educación vamos a tener resultados palpables en el corto plazo, cualquier medida fundamental y estratégica en el campo de la educación deberá ser siempre acompañada de otras que allanen el camino y que den respuesta a las demandas actuales, pero no por atender a lo inmediato podemos darnos el lujo de ver más allá y proyectarnos en un futuro que nos terminal alcanzando más temprano que tarde.
Entiendo que también hay una necesidad de integrar todas aquellas herramientas de las que dispone el Estado para la formación de sus educandos, esto se ha visto parcialmente reflejado en el portal Educ.ar, que entiendo yo era una plataforma que integraba los contenidos disponibles en el canal Paka Paka, el canal encuentro y otros medios audiovisuales e informáticos, pero es claro que quedó a medio camino principalmente por falta de tiempo y quizás también por las metodologías empleadas o las decisiones tomadas en cuanto a su uso. Desde mi modesto punto de vista entiendo que tener un lugar en el cual se concentren todas las herramientas disponibles para el uso tanto de educandos como educadores, es un hecho indudablemente auspicioso, y por sobre todas las cosas tiene un carácter universal en cuanto a sus posibilidades de acceso, si bien que toda esta maquinaria terminaría de afinar su movimiento cuando el engranaje proporcionado por el sistema Arsat en su variante de transmisión de datos por vía satelital o bien en la distribución mediante el empleo de la fibra óptica, daría lugar a este concepto federal que pretendo, poniendo a disposición de todos los participantes de la educación del mismo tipo de material, igualando de ese modo el acceso al conocimiento. Hoy cuando la continuidad de varios de los programas que se implementaron en torno a estos proyectos está en duda, no debemos darnos el lujo de olvidarlos, sino por el contrario, tenemos la obligación de mejorarlos, de idear los métodos que los hagan una realidad en el corto plazo, incorporando las novedades y corrigiendo los errores. Para mí no hay dudas que la entrega de las computadoras a los alumnos y al personal docente es parte del programa pensado a tal fin, dado que partiríamos teniendo la herramienta, en este aspecto que observado como lamentablemente no se han integrado realmente los contenidos ideados de manera digital, o para funcionar en un medio digital, creo que mayormente dado porque los maestros, los educadores, no fueron lo suficientemente capacitados como para dar uso y provecho de estas nuevas herramientas, y en muchos casos no han tenido los conocimientos necesarios que les permitan entender las posibilidades y los beneficios del instrumento que se les estaba dando. Por eso puedo asegurar, que la formación docente debe configurarse para que se acople a estos programas, y que desde el estado se promueva la aparición de nuevos contenidos integradores para ser usados por los educandos y educadores.

Soy consciente que esto bien puede sonar a poco o a una increíble burrada, realmente no me importa, siento que debo decir aún muchas cosas más y ya encontraré el modo de ponerlas en tinta, mientras tanto humildemente lo ofrezco como mi colaboración modesta a esta ardua tarea de mejorar la educación

domingo, 9 de octubre de 2016

Nuestros votos en el banquillo

Mi amigo Sergio Guillermo del Intento tiene una interesante teoria, en la cual, esta mirada sobre gobiernos que tengan una mirada nacional y popular o aquellos que solo gobiernan para las minorías oligárquicas, prácticamente nunca han sido las alternativas de elecciones y no solo que lo comparto, sino que quiero ir más allá. Hagamos un poco de memoria, viajemos al año 1983, un país desangrado se aprontaba a volver a vivir en una vida democrática, las principales opciones eran las fórmulas lideradas por Alfonsín desde el radicalismo, y la encabezada por Luder en su contrapartida peronista, sin embargo, las consignas de campaña, lejos estaban de plantear modelos de países, las urgencias eran otras y pronto desde la bancada radical se instaló la idea, quizás no sin mucha razón, que la alternativa era paz o guerra, y seguramente esa bravuconada de Herminio Iglesias quemando un cajón, terminó por inclinar la balanza de aquellos que aun no habían decidido su voto; más adelante, en el 1989, las elecciones encontraban a un país en pleno proceso hiperinflacionario, con un gobierno asediado por varios frentes, urgido por entregar la banda presidencial a otro surgido del voto popular, para dar cumplimiento a su tarea fundamental de gobierno; siendo así, se debe elegir entre las fórmulas Menem-Duhalde y Angeloz-Casella, y nuevamente se dio esto de no votar ideas integrales de país, sino que se votaba a dirigentes del interior con reconocidas famas en sus terruños, ambos prometiendo domar a ese potro salvaje que era la inflación y la pobreza. Sabemos todos que ganó cómodamente la primer fórmula que representaba al peronismo y que entre sus promesas de campaña estaban la revolución productiva y un llamado salariazo, siendo quizás la primera la más cercana de las propuestas sobre un modelo de país, unida inequívocamente al frustrado modelo peronista de mediados de ese siglo; pero no cabe dudas que toda la ciudadanía votó para intentar frenar la miseria y domar la economía. Puede ser que aquellos que votaron a la fórmula de Alvaro Alzogaray vieran más allá de las promesas y pensaran en un modelo de privilegios de clases, pero su exiguo porcentaje los aleja de cualquier análisis.



Recordar que el riojano no hizo nada de lo que prometió no quita ni una coma del análisis y nos lleva a una elección de 1995 donde un gobierno que se vendía por doquier como exitoso dejaba sembradas no pocas dudas sobre la posibilidad de continuar con el "éxito" si no era reelecto y por otro lado, un rejunte de fuerzas se presentaba como principal obstáculo, liderados por José Octavio Bordón, que en síntesis agrupaba a la mayoría de los partidos y movimientos que estaban en contra de Menem y cuya principal premisa era esa, sacar al riojano del sillón de Balcarce 50. Terció en la disputa un joven gobernador radical Masaccessi, quien obtuvo un considerable margen de votos, pero no presentaba mayores propuestas más que la de arrogarse representar al centenario partido y sus ideales democráticos, y no por que esto fuese bueno o malo, sino que siempre se siguió sin votar por una cuestión más de fondo; amén de que su porcentaje de votos le hubiese permitido a la fórmula de Bordón vencer fácilmente a la del peronismo.
Las elecciones del 99 volvieron a instalar la antinomia, de un lado los peronistas liderados por un Duhalde que renegaba de su pasado bajo la tutela del riojano y por el otro una cofradía de candidatos cuya única promesa era desterrar al menemismo/peronismo con sus Cavallo y demás, pero de planteos fundamentales, de un lado ni del otro se hicieron presentes y así Fernando de la Rua se hizo con el poder, siendo para mí, el primer presidente llegado mediante la acción manifiesta de los medios de comunicación en ungirlo como tal.
Las elecciones del 2003 fueron desde todo punto de vista atípicas, pero el análisis es el mismo, aun cuando sabemos que ha sido Néstor en nuestras vidas, díganme quien lo votó pensando que haría lo que hizo luego, creo que había que ser un clarividente para intuir eso, mas allá de alguna promesa de campaña realizadas bajo el paraguas de Duhalde. En general la gente optó por elegir a caudillos como Kirchner o Rodriguez Saá, a algún candidato emergente como Lopez Murphy o Elisa Carrió o al inefable Carlos Menem. Nuevamente la discusión de fondo quedaba relegada y se votaba por medidas circunstanciales. 
Las elecciones presidenciales siguientes, las del 2007, quizás han sido las primeras donde se ha comenzado a discutir sobre un tipo de Estado, pero en general la gente ha votado y hablado sobre políticas aisladas entre si, resaltando o repudiando distintas medidas, pero obviando que formaban parte de una concepción real de país. Es durante la gestión de Cristina cuando se comienza a hablar de la denominada Grieta, y de visiones antagónicas de país, así se llega a las próximas elecciones donde innegablemente el peso de la pérdida de Néstor le acerca un caudal de votos indulgentes, que de otra manera se habría ido al otro bando discutiéndola, volviendo a poner el foco en su persona y no en sus políticas.
Obtener el 54% fue lo peor que le pudo pasar al movimiento. Sin su compañero Cristina busco blindarse y comenzó una campaña en donde una y otra vez chocó y chocó contra medios cada vez más virulentos y así, pese a los esfuerzos en instalar la idea de que era necesario discutir un modelo de país, en especial en las postrimerías del gobierno de Cristina, se llegó a estas últimas elecciones donde la construcción mediática logró imponer nuevamente una antinomia a la hora de emitir los votos y se votaba a los K o a quien se presentase como su Némesis.
Por todo esto creo fundamental que se haga extensiva la participación política a todos los actores de la sociedad, porque es imprescindible demostrar que solo hay una discusión verdadera a plantear, como incipientemente lo planteaba Leopoldo Moreau en sus Contradicciones Fundamentales. Si no somos capaces de hacer ver y entender que los nombres van y vienen, que es legítimo encolumnarse detrás de aquellos que interpreten nuestros ideales, pero que dichos ideales estarán siempre por encima de todos y todas; si no podemos hacer que el tipo común apague la tv o la radio y decida ver el mundo por sus propios ojos, o si no podemos hacer que aquellos que muestran como logro no interesarse en política, sin darse cuenta que son las deciciones políticas las que le van a hacer la vida más o menos vivible, si no podemos, compañeros, habremos perdido mucho más que una elección

viernes, 19 de agosto de 2016

24-03-2016. 40 Años

40 años. El tiempo pasa, no es novedad, pero la imbecilidad que trajo al poder la era más negra de nuestra historia, aun sigue vigente, se preguntan si eran realmente 30.000 los desaparecidos y yo me pregunto como sana respuesta, ¿Con que cantidad estarías dispuesta a creer que fue una atrocidad? 40 años y no aprendiste nada. Buscas recorte viejos de diarios para demostrar que "ellos la empezaron" o quizás, mas tristemente célebre, "algo habrán hecho" y con esa indiferencia festejas y justicas desde hace 40 años lo injustificable. Para vos que seguís negando, maldiciendo y malviviendo, te dejo un extracto de un libro que deberías haber leído, es solo una parte del prólogo, redactada por una persona con quien tengo claras diferencias, pero no puedo negar la virtud de su trabajo. "Se nos ha acusado, en fin, de denunciar sólo una parte de los hechos sangrientos que sufrió nuestra nación en los últimos tiempos, silenciando los que cometió el terrorismo que precedió a marzo de 1976, y hasta, de alguna manera, hacer de ellos una tortuosa exaltación. Por el contrario, nuestra Comisión ha repudiado siempre aquel terror, y lo repetimos una vez más en estas mismas páginas. Nuestra misión no era la de investigar sus crímenes sino estrictamente la suerte corrida por los desaparecidos, cualesquiera que fueran, proviniesen de uno o de otro lado de la violencia. Los familiares de las víctimas del terrorismo anterior no lo hicieron, seguramente, porque ese terror produjo muertes, no desaparecidos. Por lo demás el pueblo argentino ha podido escuchar y ver cantidad de programas televisivos, y leer infinidad de artículos en diarios y revistas, además de un libro entero publicado por el gobierno militar, que enumeraron, describieron y condenaron minuciosamente los hechos de aquel terrorismo. "
Quizás no lo sepas, pero el libro se llama NUNCA MAS

Malvinas que me hiciste mal

Gracias al desfile del último 9 de julio, aparecieron en los muros las fotos de nuestros héroes de Malvinas, porque? porque son incuestionables, pero lamentablemente hacen un uso de su imagen, de su gesta, para tratar de sumar en esta causa lodosa que es el gobierno de Macri. Vamos, no seamos ingenuos, no es la primer vez que desfilan, pero milagrosamente aparecieron por todos los muros. Te enorgullecen? te da pena aquel que desfila mutilado? y que hiciste por ellos en todo este tiempo? porque no son un invento del PRO, pero claro, como no pueden rescatar nada de este gobierno recurren como siempre al cortar y pegar, porque ese es su destino, no elaborar una sola idea propia, aferrados al dogma del odio en el que viven.



Gloria eterna a nuestros héroes. Ese grito trasciende cualquier bandería política y cualquier miseria personal, pero no todo es tan lineal; que Aldo Rico se pasee en un desfile institucional por lo menos es una afrenta a todos aquellos que elegimos día a día vivir bajo la Democracia; al señor Rico nadie le quitará sus méritos por haber defendido nuestra soberanía treinta años atrás, pero sus méritos culminan en nuestras islas. Alzarse contra el poder soberano, es golpearnos a todos, a cada uno de nosotros, y es allí adonde desaparecen los logros, donde solamente quedan los galardones y las estrellas guardados en algún cajón, inamovibles, fue desde ese momento cuando debe ser mirado con la lupa de la igualdad ciudadana a la que todos deberíamos aspirar, su fama, sus méritos no le dan impunidad, por el contrario, generan más compromiso. No estoy cuestionando actitudes del fuero íntimo, hablo de su labor como parte activa de esta sociedad, y desde ese punto crítico, es un ser repudiable, abyecto.
Ahora yo me pregunto, si lo único que pudiste rescatar de los festejos por algo tan trascendental como los 200 años de la independencia de tu país, ha sido la convocatoria nuevamente a desfilar a nuestros veteranos de Malvinas, no crees, con la mano en el corazón, que algo está mal? Digo, si no te acompañó ni un solo mandatario extranjero (no voy a poner la foto del 25-05-2010 porque sería ser cruel) y la única presencia de relevancia que se te ocurre invitar es precisamente el representante de la monarquía de la que no liberamos, lo cual, en términos de protocolo no estaría mal, hasta podría ser una ratificación del reconocimiento a nuestra soberanía, pero no, lo traen para seguir practicando la genuflexión en todas sus formas posibles, dando un espectáculo lamentable, entonces, me vuelvo a preguntar, mientras pegabas la fotito del veterano de Malvinas, no puteabas un poco para adentro? 
Malvinas nos ha marcado a todos a fuego, está claro, pero quien dijo que no se pueda reflexionar, que no podamos separar los tantos. Pensar puede ser una actitud dolorosa, pero siempre será necesaria. Gracias por la foto del veterano, podrían haber puesto cualquier otra que no apele al morbo de ver una persona mutilada que igual les rendirían homenaje a nuestros héroes, en nuestro país miles de personas pierden sus miembros al año solo por diabetes o por accidentes de tránsito, suficientes méritos tienen nuestros héroes como para pensar que necesitan estar mutilados como para ser acreedores a algún reconocimiento.
Por lo visto, Malvinas continuará haciendo daño

domingo, 14 de agosto de 2016

Ojalá pase algo que te borre de pronto

Como siempre escribir se convierte en un aliado en esto de poder sacar hacia afuera nuestros infiernos, y como siempre, también, me tomo mi tiempo antes de poner en letras aquello que el interior grita, tiempo que uso para el gozoso acto de la lectura y que termina fundamentando aquello que luego expreso; no los quiero engañar, rara vez la lectura me lleva a caminos o conclusiones distintas a las que me marcan mis ideales, pero voy a coincidir con muchos que no siempre la escritura emocional suele ser la más acertada, mas allá de sus méritos por su elaboración espontánea. No lo voy a aburrir con cabildeos interminables que intenten dar una introducción. Hasta aquí llega, sin embargo, hay tantas cosas que me gustaría abordar de esta realidad tan compleja que necesito de algunos rodeos seguramente improductivos para poder encontrar la huella que me lleve por el camino que quiero desandar, y releyendo esta breve introducción creo que encuentro una palabra que puede resumir aquello que esto buscando narrar, Realidad,
Hoy se ha vuelto tan compleja la realidad que nos envuelve que se hace difícil tomarla como un todo absolutista, y cada una de las piezas que forman parte de ese todo intrincado y complejo requieren un análisis individual que seguramente no puedo realizar, aunque lo merezcan.
Los días de globitos amarillos se han tornado difíciles desde todo el enfoque que se les quiera dar, hay una cierta realidad en eso que "nos habíamos acostumbrado mal", Creímos, con o sin razón que esto duraría por siempre, y dimos por sentado que lo construido nadie podría arrebatarlo, y mientras disfrutábamos de los beneficios, nos olvidamos de la lucha, de la defensa férrea de lo conquistado y volvimos a poner en manos ajenas esa pesada carga, y así nos fue, muchos de nuestros pares se sintieron situados en pedestales que nadie les había dado y comenzaron a vivir desde los basamentos de esos pedestales, y la realidad comenzó a tomar color amarillo, amarillo globo.
Pero me detengo aquí, no me motiva hacer un análisis de la derrota, aunque inevitablemente sea la aliada de nuestras desventuras actuales, había mencionado la realidad y es hacia ella a quien quiero dirigir mis lineas que aun se mueven zigzagueantes. Este nuevo gobierno supera día a día nuestra capacidad de asombro, lo que hacen, lo que plantean, todo termina siendo en definitiva un desafío cotidiano. Debo reconocer que hago un esfuerzo diario por no caer en el descalificativo como recurso, aunque muchas veces hagan tantos méritos como para que no salgan flores de nuestras voces, pero no, quiero ser distinto, soy distinto, y si bien no soy un fundamentalista de esa premisa de poner la otra mejilla, si siento que es una buena forma de dejarlos en evidencia, por eso busco no agredir, pero tampoco nunca me encontrarán callado.


Parece increíble, pero tengo tantas cosas por traer a cuento en estas lineas que no se por cual empezar, una vicepresidenta que no puede justificar dineros ni joyas, un presidente que se pasea de exabrupto en exabrupto, un ministro de energía que comete incontables dolos, y así una larga y dolorosa lista que hace ímproba la tarea de encontrar un punto de inicio, y quizás en ello podemos hallar un mérito de la nueva administración, atacan y destruyen desde todos los flancos posibles, con una sistematisidad increíbles y con una constancia que termina siendo admirable, aun cuando vaya claramente en contra de nuestros intereses, y esto no es algo menor, lo grafico con un ejemplo, ayer fui a ver la película "El encuentro de Guayaquil", obviamente no puedo analizar la cinta desde un punto de vista critico, pero para mi la temática resultaba mas que motivadora y por eso me moví hasta conseguir que reestrenen el film en La Plata, sin embargo, al menos en la función a la que asistí, a duras penas eramos cuatro decenas y allí veo esto de lo que les planteo, la gran mayoría de nosotros despotricamos contra los estadounidenses por las mas variadas cosas, y seguramente en la gran mayoría de nuestras protestas hallaremos razones valederas para las mismas, pero hay una que me he cansado de oír, como ponen hasta el hartazgo su bandera en todos los filmes, con una tenacidad y perseverancia que pueden ser innentendibles, sin embargo eramos 40, faltaban la mayoría de los que protestaban contra las banderas del imperio del norte y ya no porque no les interesaba la película en su temática, una cuestión por demás de atendible, por cierto, muchos no van porque es una película argentina y ya por eso sera mala, y ese mismo razonamiento aplica a por ejemplo muchas de las producciones que en los últimos años realizó la Televisión Pública, contenidos de indudable calidad en todos sus aspectos que sin embargo eran olvidados para las mayorías. Por eso encuentro un punto de conexión entre los dos relatos, los del norte con su banderita omnipresente y aquí los del globito llevando adelante una política sin fisuras en torno a sus miserables cánones.
He dejado de creer que son ineptos, burros, y demás calificativos; son peligrosos, saben bien lo que hacen y van por todo, pero ellos no son el problema, cada día me convenzo más de ello, saben lo que quieren y lo ejecutan, el problema es hasta cuando se lo vamos a permitir, hasta cuando encontraremos patriotas con una ceguera tal que les impida ver el saqueo económico y moral al que estamos siendo sometidos, ellos son el problema, porque los del globito bien pueden ser una mala hierba, pero si nadie la riega dificilmente pasen de su primer primavera; y aquí me permito hacer un salto al inicio de este relato, cuando hablaba sobre la pasividad con la que vivimos el periodo histórico mas favorable del que tengamos registro, ya no podemos volver el tiempo atrás, no podemos apretar un botón y que se vayan como en el fragmento de la canción que da título a este pequeño concierto de palabras, "ojala pase algo que te borre de pronto", todos sabemos que salvo en la canción, no habrá luz cegadora, mas allá de las luces que ve nuestra iluminada vicepresidenta, por eso escribo y lo comparto, como un acto elemental de rebeldía, como la militancia más básica, porque bien puedo estar equivocado, pero nunca indolente, y de una vez por todas creo que ha llegado la hora de tomar las riendas de mi propio destino, porque sueño otros sueños, esos delirios oníricos que un flaco desgarbado puso en mi camino y no me quise desprender más, desde que puso en sus palabras aquellas ideas que parecían olvidadas por lo imposible, desde aquellos días no puedo volver ni quiero nada menos para mí, mi familia, mi país.
Van a seguir agrediendo, negando, difamando y rebajando, hoy mas que nunca, porque ya ven como podemos serles al menos un estorbo, nuestro compromiso debe ser con dejar de ser simples piedras en el camino, que la fin y al cabo las patean a un lado, para convertirnos de una vez por todas en la infranqueable montaña que siempre debimos ser.

martes, 26 de julio de 2016

100 de paleta

Ayer hablaba de la educación, o de la falta de la misma, y me refería a la educación como un concepto que trasciende lo meramente académico y hoy, mientras cenaba y le ponía paleta a una milanesa para hacerla más sabrosa, me vino a la mente cuando era adolescente y trabajaba en el almacén de mis viejos y no tuve que hacer mucho esfuerzo para unir el relato de ayer con ese recuerdo.
Lo recuerdo como si no hubiesen pasado tantos años, el reloj se acercaba a las 12 y el negocio se llenaba, pero siempre estaba el pedido (¿salvador?) del día; 100 de paleta y 100 de queso cortados finitos y medio de pan. No fallaba, casi que no había día sin que alguien pidiese eso, y en muchos casos habían algunos que eran abonados. A veces venían los nenes con la notita en algún papel muchas veces hecho un bollito y las otras, venían las madres con el apuro encima porque los pibes aun no habían comido y ya se tenían que ir.
No quiero ser prejuicioso, era un barrio y por ende uno conocía la mayoría de las realidades de quienes venían a  comprar, y les aseguro que en mucho de los casos, esas madres apuradas habían malgastado sus mañanas haciendo poco o nada, claro que también estaban otras que venían recién cuando alguna mano les acercaba algún billete para la comida del día, había de todo, como en botica.
Alguna vez le hice notar a alguna mamá que con el mismo dinero se llevaban una polenta y unos tomates para la salsa y quizas hasta algo de queso, todo mucho más nutritivo que esos sandwiches de un fiambre fino y languido, pero no, era mas fácil lo otro, y en mucho de los casos ni sabian como preparar una elemental polenta. Y es allí donde se unen mis ideas y el recuerdo. Esas madres tenían una educación deficiente. ¿Como el Estado, ante la falla de la familia y de la sociedad, no era capaz durante tantos años de enseñanza académica obligatoria de enseñar a preparar un guiso ¡Un guiso! Agua hirviendo y meter practicamente todo lo que esté dando vueltas por la cocina, darle un poco de sabor con el corte mas barato de la carne o los huesos que hayan sobrado de la comida anterior; por favor, un guiso.
No soy de los que creen que el Estado deba ser el agente omnipresente de nuestras vidas, pero si creo que tiene la obligación de ser estadista, comprender que lo que ahorre en formación lo pagará por otro lado. Esas cabecitas mal alimentadas serán personas con dificultades el día de mañana. No saber coser una rasgadura en un pantalón, cambiar una lámpara, poner un parche a la rueda de una bicicleta, crea el día de mañana personas dependientes.
La educación lo es todo. No hay futuro promisorio posible sin educación. La sociedad ha cambiado y es el Estado quien debe asumir un rol más activo para suplir esa falta de abuelas que enseñen a cocinar o coser, y ojo que hablo más allá de los géneros, esto es aplicable para niños y niñas, si les enseñamos a ser más independientes, a desarrollar habilidades, con total seguridad, al cabo del tiempo, estaremos ahorrando dinero.

domingo, 24 de julio de 2016

Educados (mal)

Hace días que ya me resigné a aceptar que esta gente no dice las barbaridades que anda soltando por allí, con total desprecio por las apreciaciones a posteriori, víctimas de su falta de educación o pericia política; cada día que pasa, desde ya hace un tiempo, me convenzo más y más que esta gente lo está haciendo a propósito, tirando de la cuerda, amparados en una (in)justicia que demuestra eso de ser ciega y sorda pero solo para ciertos intereses. Si, no son exabruptos o frases payasescas, creo que lo piensan, saben del daño, la repercusión, pero igual van a fondo, no les importa nada. Es raro, pero para cualquier observador imparcial le resultaría llamativo la virulencia de la hemorragia verbal de varios de los integrantes del gabinete PRO, empezando por su cabeza, no, no; no hablo de Magnetto, me refiero al iluminado que tenemos por presidente, y digo esto porque me cuesta encontrar explicaciones serias a como un gobierno recién asumido se dedica a malgastar su crédito político en frases que bien podría callar u ocultar (independientemente del trabajo que en ese sentido hacen los medios concentrados de comunicación), a sabiendas que el objetivo permanecerá inalterable más allá de las declaraciones, sin embargo, no; sus declaraciones van al choque, como quien se sabe inmutable a cualquier respuesta.
Así y todo, pienso que no hacen una lectura correcta de sus acciones, me parece que olvidan algo fundamental en todo este entuerto. El PRO no es ese 51%, gran parte de ese caudal les es prestado, de regalo, alquilado o como sea, pero no les es propio. Claro que llegar al poder capitalizando esos porcentajes dispersos por allí no deja de tener méritos, pero también es muy cierto que lo que tuyo no es, es lo primero que tuyo deja de serlo, y ya no es raro sentir las lamentaciones de quienes lo votaron y hoy caen en la cuenta del error cometido, tarde para lamentos, es verdad, pero esa gente hizo un 51% tan ficticio como contundente, aunque si hay un conteo de voluntades hoy en día, no hay que ser un gran estadista para adivinar que ese porcentaje se ha esfumado por otro mucho más austero.


No obstante, creo que es muy simplista realizar un análisis desde los números, máxime cuando los mismo hoy no pueden ser contrastables más allá del 51% que quedó perdido en el tiempo como ya lo he dicho antes. Hoy más que nunca hay que hacerse la pregunta sobre porqué la gente los votó pese a todas las advertencias sobre lo que iba a venir (y todavía hay gente que los defiende a ultranza, pero esos son casos aparte, que no resisten mayor análisis y son simplemente garcas o gorilas resentidos). No creo que la pregunta deba ser la remanida ¿Por qué perdimos? o ¿Por qué ganaron?, desde mi modo de ver, la pregunta necesaria es la otra, tratar de comprender porqué la gente los eligió, porque si hay algo que esto tiene de doloroso, es que esta vez no tuvieron que recurrir a las armas para llegar al poder, y para mí, la respuesta es una sola, pero por única no deja de contemplar varias vertientes. Educación. Esa es la respuesta, la degradación de la educación no es gratuita, y cuando hablo de la educación no me refiero solamente a la educación formal de las instituciones, claramente la educación es un proceso continuo que afecta al ser humano, y a las penurias de los sistemas formales de educación se le suman los cambios en los medios de comunicación que han optado casi como estandarte una tinellización sistemática de los contenidos. Las reflexiones, el pensamiento, la palabra, han sido dejados de lado por una estructura mucho más modesta desde lo cultural, pero que sirve a los cánones actuales en donde el puterio se repite por cadena nacional, por una real cadena nacional de 24hs, y se lo acepta e incorpora a la mesa cotidiana, a la misma mesa en donde varios putearon que una cadena nacional de una presidenta te interrumpa el puterio de turno para avisarte que mientras vos estás puteando a la yegua, el gobierno acaba de darte más derechos, como por ejemplo la AUH, o motivos de orgullo como la serie ARSAT de satélites geoestacionarios. Por eso creo que el problema, el gran problema, es la educación, sin ella no se les puede responder a los maleducados que hoy nos saquean, continuando un robo que vienen perpetrando desde hace eones, no solo en dinero, sino culturalmente, así se dan el lujo de decir las barrabasadas que dicen, de pretender angustiados a nuestros libertadores, y así mil cosas más, pero claro, antes se encargaron de sembrar el terreno para que esto florezca y amenace con ser perenne; y van por más "¿Que es esto de andar abriendo universidades por todos los lados?" ¿Se acuerdan? Piensen, van por más, no hay posibilidad de perdurar en un país con una educación de nivel, no hay posibilidad en un país con educación, cuando los niños van a las escuelas a comer, podemos hablar de educación? Cuando no se lee, cuando no se muestran textos antagónicos, cuando la cultura de lo inmediato avasalla a lo imprescindible, cuando hay muchas personas que deberán buscar varias de las palabras de este texto en el Google, ¿podemos hablar de educación?
Cuidado amigos, realmente van por más, en Tecnópolis, un pequeño Samba que hablaba de próceres y libertadores cede su espacio a una tal Magui Bravi que revolea su culo como bailarina de cabaret adelante de los chicos, y la pobre chica no tiene nada que ver en este relato, tendrá sus méritos para estar allí ( o será solo su culo), pero el ejemplo sirve como muestra. Cuidado. Necesitamos observar bien lo que sembramos, porque educar es eso, sembrar; porque malas semillas darán malos frutos o directamente no darán nada.
Ahora si, busquen todas las causas de la derrota, miles o una sola, que si no ponemos como meta la mejora de la educación, las urnas seguirán llenas de globitos amarillos

martes, 19 de julio de 2016

Votos de $1,60

Hernán es un tipo común. Pablo también. Vaya uno a saber como se ganan la vida, pero se la ganan. Sin embargo, hay algo que diferencia a Pablo de Hernán. Hernán tiene odio. Odia. Y por odiar ahora parece un burro, un pelotudo; y por lo menos, burro no es.

Hernán se viene parando frente al televisor y se ha comido todo el discurso que la hegemonía mediática le instaló en la cabeza y se lo creyó. Y todos fueron chorros, corruptos y no pudo rescatar nada, ni siquiera lo que le beneficiaba, todos estos años su mente leyó de corrupción y vagancia, que, seamos claros, bien puede haber de ambos, pero lejos están esos items de definir una política de estado; pero Hernán se encegueció y cuando vio que Florencia tenía ese vagón de guita que él nunca tendrá (y la mayoría de nosotros tampoco) su odio le sacó las cuentas que la matemática más elemental desecharía, sacó la fotito y se presentó en sociedad. Su lógica era irrefutable. Esos millones eran los que faltaban para pagar sus cuentas de servicios. Hernán no es burro. Solo leyó el título capcioso, como viene haciéndolo desde hace años, y no reparó, por ejemplo, en que esa plata estaba visible, declarada, en su país, no oculta en paraísos fiscales, pero claro, Hernán no puede ver esas cosas, porque odia, y quizás, pensándolo bien, ya odiaba de antes, no importa, odia ahora y odiaba también cuando emitió su voto amarillo, contento puso su boleta en la urna, y digo contento porque Hernán no es ni burro ni pelotudo, o al menos burro no es.
Pero Hernán no es el problema, porque Hernán odia, por eso Pablo no se las agarró contra Hernán, Hernán tiene bastantes problemas con él mismo; con ese odio que lo exhibió como un burro o un pelotudo (y ya sabemos que burro no es), el problema está con aquellos que sumados a esta cruel práctica de copiar y pegar, toman el papelito de Hernán y se lo apoderan y lo esgrimen en sus muros orgullosos de sus verdades y no ven que la cuenta no les cierra, $1,60 y pico da, pero nadie hace cuentas, no leen, no analizan, y ojo que no son ni burros ni pelotudos, o seguramente no son burros, pero tienen tanto odio como Hernán, y en este sentido, Hernán es mejor que ellos, al menos elaboró algo, no copió y pegó, claro que su elaboración estuvo signada por el odio, y desde allí poco bueno se puede esperar, ¿pero que le espera a quien ni siquiera esa actitud puede tener? Esa gente es el verdadero problema, los leedores de títulos catástrofe que quedan en la nada, profecías cataclíticas que no se cumplen, ellos son el problema, personas que esperan que los demás le resuelvan, que no pueden o no quieren hacer ni la más mínima elaboración, personas que alegremente votan por un millón sin ver que realmente habían $1,60. Personas que odian, y eso, permitanmé el exabrupto, no es de burro. Es de pelotudo

domingo, 17 de julio de 2016

Cosas de grieta

Hay palabras que se instalan en el inconsciente colectivo y terminan siendo verdades por antonomasia. No obstante, medios mediante, estas definiciones no siempre terminan respondiendo a sus verdades. Hay un término que me hace ruido ya hace un tiempo. La Grieta. Por todos los lados se la repitió hasta el hartazgo, se instaló como el símbolo icónico por excelencia de la separación en todos los estamentos de la sociedad argentina, la grieta, algo indeseable, traído de las manos de aquellos que solo quieren reflotar un pasado doloroso. Pero ocurrió algo notable, al aceptársele, inmediatamente se lo comenzó a negar y en el medio, todos, como siempre, rehenes de esos juegos mentales que proponen los medios.
La grieta existe. Puede que el nombre sea solo una construcción mediática mayor o menormente lograda, pero el concepto, la definición básica es real, palpable. La sociedad se para a sus orillas imaginando un país diametralmente opuesto, claramente la grieta no presenta un ancho uniforme, a lo largo de su recorrido ideal hay partes donde las orillas quedan más cerca, pero nunca se tocan, la grieta bien podría ser un río cuyo cauce nunca se interrumpe, y ¿puedo ser sincero? estoy orgulloso de estar en un lado de la misma.
Desde esta orilla creemos que la palabra solidaridad existe y por sobre todas las cosas merece ser ejercida. Claro que siempre hay parias que cruzan el cauce y se mezclan y confunden, pero son los menos, aunque claro, duelen, dañan.
Desde aquí no nos resignamos a vivir de rodillas, a que la genuflexión sea la única manera de alcanzar los sueños, es desde este lado donde la palabra independencia adquiere un valor superlativo, da razones para vivir, justifica.
Aquí la alegría. Aquí poco, pero para muchos.
Entiendo que no compartas lo que pienso, cosas de la grieta, pero vos de tu orilla y yo de la mia.

domingo, 26 de junio de 2016

No hay mal que dure cien años, pero que poco dura lo bueno (parte II)

Toqué fondo cuando el país también lo hizo. La vida se hizo dura, invivible. El ejido social se desarticuló. Definitivamente desapareció el vecino pidiendo una taza de azúcar o un par de huevos prestados para hacer unas galletas o pan, que una vez consumados cruzarían los lindes como retribución o pago; desapareció dar gracias, pedir permiso. El individualismo se hizo rey y la sociedad se encaminó a vivir en ese reino. El "sálvese quien pueda" fue el let motiv para justificar las acciones individuales mas abyectas. Pero por suerte, también siguieron estando los de siempre, aquellos que nunca se rinden, los que repartieron lo poco o mucho que tenían para dar, los necesarios e imprescindibles. Vino el trueque, las formas más básicas de supervivir a la hecatombe que era el país o sus despojos. La Argentina violenta y arrasada ofreció un piso desde el cual comenzar a cimentar una recuperación impensada para esos días y Duhalde se convirtió en un eficaz piloto de tormentas, al amparo, claro está, de una estructura poderosa como siempre lo será el peronismo en los sectores mas poblados de la república.
Esta vez puedo decir que sí lo voté. No porque lo conocía ni porque me resultaba simpático, sino porque venía con el visto de Duhalde a quien vuelvo a recordar como un gran piloto en medio de esa tormenta. Fue amor a primera vista, mandar al carajo al protocolo, la seguridad y las normas e ir en busca de ese pueblo que lo vitoreaba esperanzado, se trajo la frente rota como un augurio de lo que le esperaba más adelante, dar sangre por sus ideales, nos propuso un sueño que era mi sueño, el sueño de tantos; son tantas las cosas que viví con ellos que se hacen difícil de enumerar sin caer en el injusto olvido de alguna tan trascendental como las que recuerde. Recuperé la alegría, la esperanza, me animé a decidir sobre mi futuro, a hacer mi casa, a traer un niño al mundo, un mundo mucho más acogedor habría de recibir a mi Manuel.
Por sobre todas las cosas puedo decir que aprendí. Volví a mirar al otro como un par, no como una competencia, aprendí que vivir con orgullo debe ser una elección diaria que nadie nos puede quitar y aprendí que siempre habrán parias, personas que deberían caer en la ignominia pero que encuentran facilidades para operar en la fragilidad de la memoria colectiva. Y entendí que Alfonsín hizo lo que pudo, que debió luchar contra los mismos garcas de siempre, que ser gorila iba mas allá de un partido y entendí, espero que no tarde, cual era el poder real y quienes lo ejercían y fui feliz de desafiarlo de sentir que se podía torcer la historia, que se podía honrar a aquellos que nos habían honrado con sus ideales superadores y así  mi hijo se llevará para siempre un Manuel como un mínimo homenaje a un Belgrano tan desmerecido como olvidado.
Pero tanto bueno no podía durar y se nos fue Néstor y la puta madre que mala suerte, y olieron sangre y fueron por más y al final allí están, Y por eso aquí estoy. Quizás debería haber estado antes, pero solo puedo escribir por lo que vendrá, Y si, al final de cuentas lo bueno duró muy poco

No hay mal que dure cien años, pero que poco dura lo bueno (parte I)

La frase vieja y remanida nunca puede ser una aseveración, lamentablemente hay cientos de ejemplos de males con larga vida burlándose de los centenarios, sin embargo, buscando en los escondites de la memoria, no hallo ninguna definición sobre lo bueno, quizás, que lo bueno dura poco es una sentencia que bien podría usar, pero cuanto es ese poco? claro, resulta intangible, poco puede ser una eternidad o algo infinitesimal según el ojo evaluador.
Me pasó con Néstor y Cristina, simplificando las cosas, puedo afirmar que para mí fue la mejor etapa mía y del país, sin dudas, y aquí ya no importan los años, los meses y días, esa etapa resultó ser la más brillante de acuerdo a mi criterio, sin embargo, mas allá de las cuestiones físicas y de almanaques legados por egos romanos, me resultó poco, muy poco, no se si poco tiempo de vivir en "gracia" y poco tiempo como para compensar los otros tiempos oscuros, hay días en que lo veo de una forma y días en que los veo de la otra, y quizás las dos sean ciertas y deban coexistir.
Tengo 44 años próximos a caducar en cualquier momento, nací en medio de una de las tantas dictaduras, dibujaba mis primeros palotes cuando Perón se iba y el país comenzaba a desilacharse. Me eduqué entre botas en un hogar que se lloraba por el general y Evita, recuerdos vagos de algún día bajando de un bondi de la mano de mi viejo y terminar todos contra la pared para ser palpados, aun yo, que era un niño recuerdo haber estado de piernas separadas y las palmas de las manos apoyadas contra el muro arriba de la cabeza, cosas de esos días locos, pero lo mio fue como en esa película italiana, "la vida es bella" y mi niñez no recibió la bofetadas del gobierno de turno, no se si por mérito de mis viejos o por mi ignorancia infantil, lo cierto que salvo las lágrimas por Malvinas, poco más recuerdo de esos días, no se si para bien o para mal, pero es así, quizás cuando las canas vuelvan blancos los pocos pelos que resten, esos días me vuelvan a hablar al oído, mientras tanto nada puedo decir de esos años.
Alfonsín me despidió de la primaria atajando penales en el primer año de su gestión, en casa, solo se mascullaba bronca porque los gorilas del radicalismo habían tomado el poder y se lamentaba mi viejo por Perón y Evita. Entrar en la secundaria fue la puerta de ingreso a mi participación política, un centro de estudiantes fuertemente politizado que renacía luego del ostracismo de la dictadura fue el lugar donde comencé a cimentar mis ideas de sociedad, país, y demás sentimientos que hoy me guían. No tengo pruritos en decir que padecí a Alfonsín, y por esas fechas, lejos de haber incorporado los conocimientos que hoy me movilizan, creía que el Peronismo tenía razón y que Alfonsín era un fiasco, así que no dudé en celebrar la llegada de Ménem al poder y la pronta partida de un tipo que me hacía la vida cada día un poquito más difícil. A la distancia suena mezquino, pero yo trabajaba desde niño y los vaivenes económicos me arrebataron sudores y sueños durante esa época, y para mí, ese era mi mundo por esos días. Culminé la secundaria en el 90 con un gobierno que aun buscaba despegar, pero con una contención brindada por el apoyo de los sindicatos que antes habían estado tan activos, ahora se paseaban junto al caudillo riojano.
No lo voté. Pero es cierto que lo hubiese hecho de haber podido. Las leyes electorales me pedían 18 años y no se cuantos meses para estar en el padrón y por días no llegué a poner mi primer sello en el DNI allá por el 89. Pero tampoco supe ver el daño que se estaba haciendo, y me sumé indagando, pero en la senda equivocada, a alguno de los discursos de esos días. Creo que no me enteré nunca de lo que estaba pasando. Un poco más grande, estaba más concentrado en mi día a día, en conseguir empleo, que en volver a tener una mirada mas social. Creo que fue por el 98 cuando pude ver una pelicula que Victor Hugo la recomendó por la radio (siempre lo seguí, me encantó siempre su amplio repertorio para expresarse) "Tocando el viento" o "Brassed Off" según su titulado original, si no la han visto, les recomiendo que lo hagan, yo llegué a ella por la música exquisita que prometía, pero la trama resultó ser impactante, dramática y realista, tanto que luego de verla me pregunté necesariamente si eso mismo estaba pasando aquí. Las respuestas no tardaron en llegar, solo era cuestión de abrir los ojos, quizás el hecho de vivir en La Plata, una ciudad capital y eminentemente administrativa me había alejado de muchas realidades, y en un abrir y cerrar de ojos volvieron a mis pupilas esos pies descalzos que golpeaban la puerta de mi casa en la niñez para pedir algo de comida, aunque en casa nuca había tanto, también es cierto que nunca fue tan poco.
Darse cuenta fue una de las cosas más duras que me pasó a ese nivel, puedo encontrar mil excusas, pero nada puede revertir lo que pasó, lo que nos pasó. Y me renegué, me renegué de todos. Conocí la vergüenza de hacer interminables colas buscando un trabajo junto a miles de personas que buscaban lo mismo que vos y tuve que bajarme los pantalones, bajar la mirada, y tratar de seguir, ya por el 2000 tenía una familia a la que atender y tuve que callar, otorgar, perder mi dignidad para no perder un trabajo. Quedé a cargo de un par de negocios de un gallego hijo de puta que se cansó de sacarnos el jugo, pagar nada, amenazarnos, subyugarnos, actuar psicologicamente para desmerecernos, quitarnos valía y valor. En esa época me sentí un paria, diciéndole que no había trabajo a cada una de las personas que venían a los locales a pedir trabajo, gente grande, con hijos, viejos, jóvenes, todas las realidades vinieron en esos días a pedir para trabajar, para comer y yo fui el hijo de puta que les decía una y otra vez que no. Renegué de los políticos y me sumé al que se vayan todos y en alguna votación puse la foto del Enzo dentro del sobre como un minúsculo acto de rebeldía y ya no me importó nadie más, ni radicales ni peronistas mi vida era el epítome del plan maquiavélico que se había desarrollado en el país. Yo era su fruto.

Bienvenidos

Hola, soy Jesús Gabriel Maldonado, estoy comenzando este blog para hablar sobre actualidad y política como un medio de canalizar mis inquietudes y compartirlas, tratando de no mezclar otros aspectos de mi vida para los cuales tengo por un lado el facebook (  facebook personal ) y mi blog personal ( http://casiloquedeseaba.blogspot.com.ar/ ) en donde he alternado textos de distinta índole. Quienes quieran conocerme mejor los invito a dar una vuelta por ellos. Comencemos