domingo, 24 de julio de 2016

Educados (mal)

Hace días que ya me resigné a aceptar que esta gente no dice las barbaridades que anda soltando por allí, con total desprecio por las apreciaciones a posteriori, víctimas de su falta de educación o pericia política; cada día que pasa, desde ya hace un tiempo, me convenzo más y más que esta gente lo está haciendo a propósito, tirando de la cuerda, amparados en una (in)justicia que demuestra eso de ser ciega y sorda pero solo para ciertos intereses. Si, no son exabruptos o frases payasescas, creo que lo piensan, saben del daño, la repercusión, pero igual van a fondo, no les importa nada. Es raro, pero para cualquier observador imparcial le resultaría llamativo la virulencia de la hemorragia verbal de varios de los integrantes del gabinete PRO, empezando por su cabeza, no, no; no hablo de Magnetto, me refiero al iluminado que tenemos por presidente, y digo esto porque me cuesta encontrar explicaciones serias a como un gobierno recién asumido se dedica a malgastar su crédito político en frases que bien podría callar u ocultar (independientemente del trabajo que en ese sentido hacen los medios concentrados de comunicación), a sabiendas que el objetivo permanecerá inalterable más allá de las declaraciones, sin embargo, no; sus declaraciones van al choque, como quien se sabe inmutable a cualquier respuesta.
Así y todo, pienso que no hacen una lectura correcta de sus acciones, me parece que olvidan algo fundamental en todo este entuerto. El PRO no es ese 51%, gran parte de ese caudal les es prestado, de regalo, alquilado o como sea, pero no les es propio. Claro que llegar al poder capitalizando esos porcentajes dispersos por allí no deja de tener méritos, pero también es muy cierto que lo que tuyo no es, es lo primero que tuyo deja de serlo, y ya no es raro sentir las lamentaciones de quienes lo votaron y hoy caen en la cuenta del error cometido, tarde para lamentos, es verdad, pero esa gente hizo un 51% tan ficticio como contundente, aunque si hay un conteo de voluntades hoy en día, no hay que ser un gran estadista para adivinar que ese porcentaje se ha esfumado por otro mucho más austero.


No obstante, creo que es muy simplista realizar un análisis desde los números, máxime cuando los mismo hoy no pueden ser contrastables más allá del 51% que quedó perdido en el tiempo como ya lo he dicho antes. Hoy más que nunca hay que hacerse la pregunta sobre porqué la gente los votó pese a todas las advertencias sobre lo que iba a venir (y todavía hay gente que los defiende a ultranza, pero esos son casos aparte, que no resisten mayor análisis y son simplemente garcas o gorilas resentidos). No creo que la pregunta deba ser la remanida ¿Por qué perdimos? o ¿Por qué ganaron?, desde mi modo de ver, la pregunta necesaria es la otra, tratar de comprender porqué la gente los eligió, porque si hay algo que esto tiene de doloroso, es que esta vez no tuvieron que recurrir a las armas para llegar al poder, y para mí, la respuesta es una sola, pero por única no deja de contemplar varias vertientes. Educación. Esa es la respuesta, la degradación de la educación no es gratuita, y cuando hablo de la educación no me refiero solamente a la educación formal de las instituciones, claramente la educación es un proceso continuo que afecta al ser humano, y a las penurias de los sistemas formales de educación se le suman los cambios en los medios de comunicación que han optado casi como estandarte una tinellización sistemática de los contenidos. Las reflexiones, el pensamiento, la palabra, han sido dejados de lado por una estructura mucho más modesta desde lo cultural, pero que sirve a los cánones actuales en donde el puterio se repite por cadena nacional, por una real cadena nacional de 24hs, y se lo acepta e incorpora a la mesa cotidiana, a la misma mesa en donde varios putearon que una cadena nacional de una presidenta te interrumpa el puterio de turno para avisarte que mientras vos estás puteando a la yegua, el gobierno acaba de darte más derechos, como por ejemplo la AUH, o motivos de orgullo como la serie ARSAT de satélites geoestacionarios. Por eso creo que el problema, el gran problema, es la educación, sin ella no se les puede responder a los maleducados que hoy nos saquean, continuando un robo que vienen perpetrando desde hace eones, no solo en dinero, sino culturalmente, así se dan el lujo de decir las barrabasadas que dicen, de pretender angustiados a nuestros libertadores, y así mil cosas más, pero claro, antes se encargaron de sembrar el terreno para que esto florezca y amenace con ser perenne; y van por más "¿Que es esto de andar abriendo universidades por todos los lados?" ¿Se acuerdan? Piensen, van por más, no hay posibilidad de perdurar en un país con una educación de nivel, no hay posibilidad en un país con educación, cuando los niños van a las escuelas a comer, podemos hablar de educación? Cuando no se lee, cuando no se muestran textos antagónicos, cuando la cultura de lo inmediato avasalla a lo imprescindible, cuando hay muchas personas que deberán buscar varias de las palabras de este texto en el Google, ¿podemos hablar de educación?
Cuidado amigos, realmente van por más, en Tecnópolis, un pequeño Samba que hablaba de próceres y libertadores cede su espacio a una tal Magui Bravi que revolea su culo como bailarina de cabaret adelante de los chicos, y la pobre chica no tiene nada que ver en este relato, tendrá sus méritos para estar allí ( o será solo su culo), pero el ejemplo sirve como muestra. Cuidado. Necesitamos observar bien lo que sembramos, porque educar es eso, sembrar; porque malas semillas darán malos frutos o directamente no darán nada.
Ahora si, busquen todas las causas de la derrota, miles o una sola, que si no ponemos como meta la mejora de la educación, las urnas seguirán llenas de globitos amarillos

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