Como siempre escribir se convierte en un aliado en esto de poder sacar hacia afuera nuestros infiernos, y como siempre, también, me tomo mi tiempo antes de poner en letras aquello que el interior grita, tiempo que uso para el gozoso acto de la lectura y que termina fundamentando aquello que luego expreso; no los quiero engañar, rara vez la lectura me lleva a caminos o conclusiones distintas a las que me marcan mis ideales, pero voy a coincidir con muchos que no siempre la escritura emocional suele ser la más acertada, mas allá de sus méritos por su elaboración espontánea. No lo voy a aburrir con cabildeos interminables que intenten dar una introducción. Hasta aquí llega, sin embargo, hay tantas cosas que me gustaría abordar de esta realidad tan compleja que necesito de algunos rodeos seguramente improductivos para poder encontrar la huella que me lleve por el camino que quiero desandar, y releyendo esta breve introducción creo que encuentro una palabra que puede resumir aquello que esto buscando narrar, Realidad,
Hoy se ha vuelto tan compleja la realidad que nos envuelve que se hace difícil tomarla como un todo absolutista, y cada una de las piezas que forman parte de ese todo intrincado y complejo requieren un análisis individual que seguramente no puedo realizar, aunque lo merezcan.
Los días de globitos amarillos se han tornado difíciles desde todo el enfoque que se les quiera dar, hay una cierta realidad en eso que "nos habíamos acostumbrado mal", Creímos, con o sin razón que esto duraría por siempre, y dimos por sentado que lo construido nadie podría arrebatarlo, y mientras disfrutábamos de los beneficios, nos olvidamos de la lucha, de la defensa férrea de lo conquistado y volvimos a poner en manos ajenas esa pesada carga, y así nos fue, muchos de nuestros pares se sintieron situados en pedestales que nadie les había dado y comenzaron a vivir desde los basamentos de esos pedestales, y la realidad comenzó a tomar color amarillo, amarillo globo.
Pero me detengo aquí, no me motiva hacer un análisis de la derrota, aunque inevitablemente sea la aliada de nuestras desventuras actuales, había mencionado la realidad y es hacia ella a quien quiero dirigir mis lineas que aun se mueven zigzagueantes. Este nuevo gobierno supera día a día nuestra capacidad de asombro, lo que hacen, lo que plantean, todo termina siendo en definitiva un desafío cotidiano. Debo reconocer que hago un esfuerzo diario por no caer en el descalificativo como recurso, aunque muchas veces hagan tantos méritos como para que no salgan flores de nuestras voces, pero no, quiero ser distinto, soy distinto, y si bien no soy un fundamentalista de esa premisa de poner la otra mejilla, si siento que es una buena forma de dejarlos en evidencia, por eso busco no agredir, pero tampoco nunca me encontrarán callado.

Parece increíble, pero tengo tantas cosas por traer a cuento en estas lineas que no se por cual empezar, una vicepresidenta que no puede justificar dineros ni joyas, un presidente que se pasea de exabrupto en exabrupto, un ministro de energía que comete incontables dolos, y así una larga y dolorosa lista que hace ímproba la tarea de encontrar un punto de inicio, y quizás en ello podemos hallar un mérito de la nueva administración, atacan y destruyen desde todos los flancos posibles, con una sistematisidad increíbles y con una constancia que termina siendo admirable, aun cuando vaya claramente en contra de nuestros intereses, y esto no es algo menor, lo grafico con un ejemplo, ayer fui a ver la película
"El encuentro de Guayaquil", obviamente no puedo analizar la cinta desde un punto de vista critico, pero para mi la temática resultaba mas que motivadora y por eso me moví hasta conseguir que reestrenen el film en La Plata, sin embargo, al menos en la función a la que asistí, a duras penas eramos cuatro decenas y allí veo esto de lo que les planteo, la gran mayoría de nosotros despotricamos contra los estadounidenses por las mas variadas cosas, y seguramente en la gran mayoría de nuestras protestas hallaremos razones valederas para las mismas, pero hay una que me he cansado de oír, como ponen hasta el hartazgo su bandera en todos los filmes, con una tenacidad y perseverancia que pueden ser innentendibles, sin embargo eramos 40, faltaban la mayoría de los que protestaban contra las banderas del imperio del norte y ya no porque no les interesaba la película en su temática, una cuestión por demás de atendible, por cierto, muchos no van porque es una película argentina y ya por eso sera mala, y ese mismo razonamiento aplica a por ejemplo muchas de las producciones que en los últimos años realizó la Televisión Pública, contenidos de indudable calidad en todos sus aspectos que sin embargo eran olvidados para las mayorías. Por eso encuentro un punto de conexión entre los dos relatos, los del norte con su banderita omnipresente y aquí los del globito llevando adelante una política sin fisuras en torno a sus miserables cánones.
He dejado de creer que son ineptos, burros, y demás calificativos; son peligrosos, saben bien lo que hacen y van por todo, pero ellos no son el problema, cada día me convenzo más de ello, saben lo que quieren y lo ejecutan, el problema es hasta cuando se lo vamos a permitir, hasta cuando encontraremos patriotas con una ceguera tal que les impida ver el saqueo económico y moral al que estamos siendo sometidos, ellos son el problema, porque los del globito bien pueden ser una mala hierba, pero si nadie la riega dificilmente pasen de su primer primavera; y aquí me permito hacer un salto al inicio de este relato, cuando hablaba sobre la pasividad con la que vivimos el periodo histórico mas favorable del que tengamos registro, ya no podemos volver el tiempo atrás, no podemos apretar un botón y que se vayan como en el fragmento de la canción que da título a este pequeño concierto de palabras, "ojala pase algo que te borre de pronto", todos sabemos que salvo en la canción, no habrá luz cegadora, mas allá de las luces que ve nuestra iluminada vicepresidenta, por eso escribo y lo comparto, como un acto elemental de rebeldía, como la militancia más básica, porque bien puedo estar equivocado, pero nunca indolente, y de una vez por todas creo que ha llegado la hora de tomar las riendas de mi propio destino, porque sueño otros sueños, esos delirios oníricos que un flaco desgarbado puso en mi camino y no me quise desprender más, desde que puso en sus palabras aquellas ideas que parecían olvidadas por lo imposible, desde aquellos días no puedo volver ni quiero nada menos para mí, mi familia, mi país.
Van a seguir agrediendo, negando, difamando y rebajando, hoy mas que nunca, porque ya ven como podemos serles al menos un estorbo, nuestro compromiso debe ser con dejar de ser simples piedras en el camino, que la fin y al cabo las patean a un lado, para convertirnos de una vez por todas en la infranqueable montaña que siempre debimos ser.