Ayer hablaba de la educación, o de la falta de la misma, y me refería a la educación como un concepto que trasciende lo meramente académico y hoy, mientras cenaba y le ponía paleta a una milanesa para hacerla más sabrosa, me vino a la mente cuando era adolescente y trabajaba en el almacén de mis viejos y no tuve que hacer mucho esfuerzo para unir el relato de ayer con ese recuerdo.
Lo recuerdo como si no hubiesen pasado tantos años, el reloj se acercaba a las 12 y el negocio se llenaba, pero siempre estaba el pedido (¿salvador?) del día; 100 de paleta y 100 de queso cortados finitos y medio de pan. No fallaba, casi que no había día sin que alguien pidiese eso, y en muchos casos habían algunos que eran abonados. A veces venían los nenes con la notita en algún papel muchas veces hecho un bollito y las otras, venían las madres con el apuro encima porque los pibes aun no habían comido y ya se tenían que ir.
No quiero ser prejuicioso, era un barrio y por ende uno conocía la mayoría de las realidades de quienes venían a comprar, y les aseguro que en mucho de los casos, esas madres apuradas habían malgastado sus mañanas haciendo poco o nada, claro que también estaban otras que venían recién cuando alguna mano les acercaba algún billete para la comida del día, había de todo, como en botica.
Alguna vez le hice notar a alguna mamá que con el mismo dinero se llevaban una polenta y unos tomates para la salsa y quizas hasta algo de queso, todo mucho más nutritivo que esos sandwiches de un fiambre fino y languido, pero no, era mas fácil lo otro, y en mucho de los casos ni sabian como preparar una elemental polenta. Y es allí donde se unen mis ideas y el recuerdo. Esas madres tenían una educación deficiente. ¿Como el Estado, ante la falla de la familia y de la sociedad, no era capaz durante tantos años de enseñanza académica obligatoria de enseñar a preparar un guiso ¡Un guiso! Agua hirviendo y meter practicamente todo lo que esté dando vueltas por la cocina, darle un poco de sabor con el corte mas barato de la carne o los huesos que hayan sobrado de la comida anterior; por favor, un guiso.
No soy de los que creen que el Estado deba ser el agente omnipresente de nuestras vidas, pero si creo que tiene la obligación de ser estadista, comprender que lo que ahorre en formación lo pagará por otro lado. Esas cabecitas mal alimentadas serán personas con dificultades el día de mañana. No saber coser una rasgadura en un pantalón, cambiar una lámpara, poner un parche a la rueda de una bicicleta, crea el día de mañana personas dependientes.
La educación lo es todo. No hay futuro promisorio posible sin educación. La sociedad ha cambiado y es el Estado quien debe asumir un rol más activo para suplir esa falta de abuelas que enseñen a cocinar o coser, y ojo que hablo más allá de los géneros, esto es aplicable para niños y niñas, si les enseñamos a ser más independientes, a desarrollar habilidades, con total seguridad, al cabo del tiempo, estaremos ahorrando dinero.
martes, 26 de julio de 2016
domingo, 24 de julio de 2016
Educados (mal)
Hace días que ya me resigné a aceptar que esta gente no dice las barbaridades que anda soltando por allí, con total desprecio por las apreciaciones a posteriori, víctimas de su falta de educación o pericia política; cada día que pasa, desde ya hace un tiempo, me convenzo más y más que esta gente lo está haciendo a propósito, tirando de la cuerda, amparados en una (in)justicia que demuestra eso de ser ciega y sorda pero solo para ciertos intereses. Si, no son exabruptos o frases payasescas, creo que lo piensan, saben del daño, la repercusión, pero igual van a fondo, no les importa nada. Es raro, pero para cualquier observador imparcial le resultaría llamativo la virulencia de la hemorragia verbal de varios de los integrantes del gabinete PRO, empezando por su cabeza, no, no; no hablo de Magnetto, me refiero al iluminado que tenemos por presidente, y digo esto porque me cuesta encontrar explicaciones serias a como un gobierno recién asumido se dedica a malgastar su crédito político en frases que bien podría callar u ocultar (independientemente del trabajo que en ese sentido hacen los medios concentrados de comunicación), a sabiendas que el objetivo permanecerá inalterable más allá de las declaraciones, sin embargo, no; sus declaraciones van al choque, como quien se sabe inmutable a cualquier respuesta.
Así y todo, pienso que no hacen una lectura correcta de sus acciones, me parece que olvidan algo fundamental en todo este entuerto. El PRO no es ese 51%, gran parte de ese caudal les es prestado, de regalo, alquilado o como sea, pero no les es propio. Claro que llegar al poder capitalizando esos porcentajes dispersos por allí no deja de tener méritos, pero también es muy cierto que lo que tuyo no es, es lo primero que tuyo deja de serlo, y ya no es raro sentir las lamentaciones de quienes lo votaron y hoy caen en la cuenta del error cometido, tarde para lamentos, es verdad, pero esa gente hizo un 51% tan ficticio como contundente, aunque si hay un conteo de voluntades hoy en día, no hay que ser un gran estadista para adivinar que ese porcentaje se ha esfumado por otro mucho más austero.
No obstante, creo que es muy simplista realizar un análisis desde los números, máxime cuando los mismo hoy no pueden ser contrastables más allá del 51% que quedó perdido en el tiempo como ya lo he dicho antes. Hoy más que nunca hay que hacerse la pregunta sobre porqué la gente los votó pese a todas las advertencias sobre lo que iba a venir (y todavía hay gente que los defiende a ultranza, pero esos son casos aparte, que no resisten mayor análisis y son simplemente garcas o gorilas resentidos). No creo que la pregunta deba ser la remanida ¿Por qué perdimos? o ¿Por qué ganaron?, desde mi modo de ver, la pregunta necesaria es la otra, tratar de comprender porqué la gente los eligió, porque si hay algo que esto tiene de doloroso, es que esta vez no tuvieron que recurrir a las armas para llegar al poder, y para mí, la respuesta es una sola, pero por única no deja de contemplar varias vertientes. Educación. Esa es la respuesta, la degradación de la educación no es gratuita, y cuando hablo de la educación no me refiero solamente a la educación formal de las instituciones, claramente la educación es un proceso continuo que afecta al ser humano, y a las penurias de los sistemas formales de educación se le suman los cambios en los medios de comunicación que han optado casi como estandarte una tinellización sistemática de los contenidos. Las reflexiones, el pensamiento, la palabra, han sido dejados de lado por una estructura mucho más modesta desde lo cultural, pero que sirve a los cánones actuales en donde el puterio se repite por cadena nacional, por una real cadena nacional de 24hs, y se lo acepta e incorpora a la mesa cotidiana, a la misma mesa en donde varios putearon que una cadena nacional de una presidenta te interrumpa el puterio de turno para avisarte que mientras vos estás puteando a la yegua, el gobierno acaba de darte más derechos, como por ejemplo la AUH, o motivos de orgullo como la serie ARSAT de satélites geoestacionarios. Por eso creo que el problema, el gran problema, es la educación, sin ella no se les puede responder a los maleducados que hoy nos saquean, continuando un robo que vienen perpetrando desde hace eones, no solo en dinero, sino culturalmente, así se dan el lujo de decir las barrabasadas que dicen, de pretender angustiados a nuestros libertadores, y así mil cosas más, pero claro, antes se encargaron de sembrar el terreno para que esto florezca y amenace con ser perenne; y van por más "¿Que es esto de andar abriendo universidades por todos los lados?" ¿Se acuerdan? Piensen, van por más, no hay posibilidad de perdurar en un país con una educación de nivel, no hay posibilidad en un país con educación, cuando los niños van a las escuelas a comer, podemos hablar de educación? Cuando no se lee, cuando no se muestran textos antagónicos, cuando la cultura de lo inmediato avasalla a lo imprescindible, cuando hay muchas personas que deberán buscar varias de las palabras de este texto en el Google, ¿podemos hablar de educación?
Cuidado amigos, realmente van por más, en Tecnópolis, un pequeño Samba que hablaba de próceres y libertadores cede su espacio a una tal Magui Bravi que revolea su culo como bailarina de cabaret adelante de los chicos, y la pobre chica no tiene nada que ver en este relato, tendrá sus méritos para estar allí ( o será solo su culo), pero el ejemplo sirve como muestra. Cuidado. Necesitamos observar bien lo que sembramos, porque educar es eso, sembrar; porque malas semillas darán malos frutos o directamente no darán nada.
Ahora si, busquen todas las causas de la derrota, miles o una sola, que si no ponemos como meta la mejora de la educación, las urnas seguirán llenas de globitos amarillos
Así y todo, pienso que no hacen una lectura correcta de sus acciones, me parece que olvidan algo fundamental en todo este entuerto. El PRO no es ese 51%, gran parte de ese caudal les es prestado, de regalo, alquilado o como sea, pero no les es propio. Claro que llegar al poder capitalizando esos porcentajes dispersos por allí no deja de tener méritos, pero también es muy cierto que lo que tuyo no es, es lo primero que tuyo deja de serlo, y ya no es raro sentir las lamentaciones de quienes lo votaron y hoy caen en la cuenta del error cometido, tarde para lamentos, es verdad, pero esa gente hizo un 51% tan ficticio como contundente, aunque si hay un conteo de voluntades hoy en día, no hay que ser un gran estadista para adivinar que ese porcentaje se ha esfumado por otro mucho más austero.
No obstante, creo que es muy simplista realizar un análisis desde los números, máxime cuando los mismo hoy no pueden ser contrastables más allá del 51% que quedó perdido en el tiempo como ya lo he dicho antes. Hoy más que nunca hay que hacerse la pregunta sobre porqué la gente los votó pese a todas las advertencias sobre lo que iba a venir (y todavía hay gente que los defiende a ultranza, pero esos son casos aparte, que no resisten mayor análisis y son simplemente garcas o gorilas resentidos). No creo que la pregunta deba ser la remanida ¿Por qué perdimos? o ¿Por qué ganaron?, desde mi modo de ver, la pregunta necesaria es la otra, tratar de comprender porqué la gente los eligió, porque si hay algo que esto tiene de doloroso, es que esta vez no tuvieron que recurrir a las armas para llegar al poder, y para mí, la respuesta es una sola, pero por única no deja de contemplar varias vertientes. Educación. Esa es la respuesta, la degradación de la educación no es gratuita, y cuando hablo de la educación no me refiero solamente a la educación formal de las instituciones, claramente la educación es un proceso continuo que afecta al ser humano, y a las penurias de los sistemas formales de educación se le suman los cambios en los medios de comunicación que han optado casi como estandarte una tinellización sistemática de los contenidos. Las reflexiones, el pensamiento, la palabra, han sido dejados de lado por una estructura mucho más modesta desde lo cultural, pero que sirve a los cánones actuales en donde el puterio se repite por cadena nacional, por una real cadena nacional de 24hs, y se lo acepta e incorpora a la mesa cotidiana, a la misma mesa en donde varios putearon que una cadena nacional de una presidenta te interrumpa el puterio de turno para avisarte que mientras vos estás puteando a la yegua, el gobierno acaba de darte más derechos, como por ejemplo la AUH, o motivos de orgullo como la serie ARSAT de satélites geoestacionarios. Por eso creo que el problema, el gran problema, es la educación, sin ella no se les puede responder a los maleducados que hoy nos saquean, continuando un robo que vienen perpetrando desde hace eones, no solo en dinero, sino culturalmente, así se dan el lujo de decir las barrabasadas que dicen, de pretender angustiados a nuestros libertadores, y así mil cosas más, pero claro, antes se encargaron de sembrar el terreno para que esto florezca y amenace con ser perenne; y van por más "¿Que es esto de andar abriendo universidades por todos los lados?" ¿Se acuerdan? Piensen, van por más, no hay posibilidad de perdurar en un país con una educación de nivel, no hay posibilidad en un país con educación, cuando los niños van a las escuelas a comer, podemos hablar de educación? Cuando no se lee, cuando no se muestran textos antagónicos, cuando la cultura de lo inmediato avasalla a lo imprescindible, cuando hay muchas personas que deberán buscar varias de las palabras de este texto en el Google, ¿podemos hablar de educación?
Cuidado amigos, realmente van por más, en Tecnópolis, un pequeño Samba que hablaba de próceres y libertadores cede su espacio a una tal Magui Bravi que revolea su culo como bailarina de cabaret adelante de los chicos, y la pobre chica no tiene nada que ver en este relato, tendrá sus méritos para estar allí ( o será solo su culo), pero el ejemplo sirve como muestra. Cuidado. Necesitamos observar bien lo que sembramos, porque educar es eso, sembrar; porque malas semillas darán malos frutos o directamente no darán nada.
Ahora si, busquen todas las causas de la derrota, miles o una sola, que si no ponemos como meta la mejora de la educación, las urnas seguirán llenas de globitos amarillos
martes, 19 de julio de 2016
Votos de $1,60
Hernán es un tipo común. Pablo también. Vaya uno a saber como se ganan la vida, pero se la ganan. Sin embargo, hay algo que diferencia a Pablo de Hernán. Hernán tiene odio. Odia. Y por odiar ahora parece un burro, un pelotudo; y por lo menos, burro no es.
Hernán se viene parando frente al televisor y se ha comido todo el discurso que la hegemonía mediática le instaló en la cabeza y se lo creyó. Y todos fueron chorros, corruptos y no pudo rescatar nada, ni siquiera lo que le beneficiaba, todos estos años su mente leyó de corrupción y vagancia, que, seamos claros, bien puede haber de ambos, pero lejos están esos items de definir una política de estado; pero Hernán se encegueció y cuando vio que Florencia tenía ese vagón de guita que él nunca tendrá (y la mayoría de nosotros tampoco) su odio le sacó las cuentas que la matemática más elemental desecharía, sacó la fotito y se presentó en sociedad. Su lógica era irrefutable. Esos millones eran los que faltaban para pagar sus cuentas de servicios. Hernán no es burro. Solo leyó el título capcioso, como viene haciéndolo desde hace años, y no reparó, por ejemplo, en que esa plata estaba visible, declarada, en su país, no oculta en paraísos fiscales, pero claro, Hernán no puede ver esas cosas, porque odia, y quizás, pensándolo bien, ya odiaba de antes, no importa, odia ahora y odiaba también cuando emitió su voto amarillo, contento puso su boleta en la urna, y digo contento porque Hernán no es ni burro ni pelotudo, o al menos burro no es.
Pero Hernán no es el problema, porque Hernán odia, por eso Pablo no se las agarró contra Hernán, Hernán tiene bastantes problemas con él mismo; con ese odio que lo exhibió como un burro o un pelotudo (y ya sabemos que burro no es), el problema está con aquellos que sumados a esta cruel práctica de copiar y pegar, toman el papelito de Hernán y se lo apoderan y lo esgrimen en sus muros orgullosos de sus verdades y no ven que la cuenta no les cierra, $1,60 y pico da, pero nadie hace cuentas, no leen, no analizan, y ojo que no son ni burros ni pelotudos, o seguramente no son burros, pero tienen tanto odio como Hernán, y en este sentido, Hernán es mejor que ellos, al menos elaboró algo, no copió y pegó, claro que su elaboración estuvo signada por el odio, y desde allí poco bueno se puede esperar, ¿pero que le espera a quien ni siquiera esa actitud puede tener? Esa gente es el verdadero problema, los leedores de títulos catástrofe que quedan en la nada, profecías cataclíticas que no se cumplen, ellos son el problema, personas que esperan que los demás le resuelvan, que no pueden o no quieren hacer ni la más mínima elaboración, personas que alegremente votan por un millón sin ver que realmente habían $1,60. Personas que odian, y eso, permitanmé el exabrupto, no es de burro. Es de pelotudo
Hernán se viene parando frente al televisor y se ha comido todo el discurso que la hegemonía mediática le instaló en la cabeza y se lo creyó. Y todos fueron chorros, corruptos y no pudo rescatar nada, ni siquiera lo que le beneficiaba, todos estos años su mente leyó de corrupción y vagancia, que, seamos claros, bien puede haber de ambos, pero lejos están esos items de definir una política de estado; pero Hernán se encegueció y cuando vio que Florencia tenía ese vagón de guita que él nunca tendrá (y la mayoría de nosotros tampoco) su odio le sacó las cuentas que la matemática más elemental desecharía, sacó la fotito y se presentó en sociedad. Su lógica era irrefutable. Esos millones eran los que faltaban para pagar sus cuentas de servicios. Hernán no es burro. Solo leyó el título capcioso, como viene haciéndolo desde hace años, y no reparó, por ejemplo, en que esa plata estaba visible, declarada, en su país, no oculta en paraísos fiscales, pero claro, Hernán no puede ver esas cosas, porque odia, y quizás, pensándolo bien, ya odiaba de antes, no importa, odia ahora y odiaba también cuando emitió su voto amarillo, contento puso su boleta en la urna, y digo contento porque Hernán no es ni burro ni pelotudo, o al menos burro no es.
Pero Hernán no es el problema, porque Hernán odia, por eso Pablo no se las agarró contra Hernán, Hernán tiene bastantes problemas con él mismo; con ese odio que lo exhibió como un burro o un pelotudo (y ya sabemos que burro no es), el problema está con aquellos que sumados a esta cruel práctica de copiar y pegar, toman el papelito de Hernán y se lo apoderan y lo esgrimen en sus muros orgullosos de sus verdades y no ven que la cuenta no les cierra, $1,60 y pico da, pero nadie hace cuentas, no leen, no analizan, y ojo que no son ni burros ni pelotudos, o seguramente no son burros, pero tienen tanto odio como Hernán, y en este sentido, Hernán es mejor que ellos, al menos elaboró algo, no copió y pegó, claro que su elaboración estuvo signada por el odio, y desde allí poco bueno se puede esperar, ¿pero que le espera a quien ni siquiera esa actitud puede tener? Esa gente es el verdadero problema, los leedores de títulos catástrofe que quedan en la nada, profecías cataclíticas que no se cumplen, ellos son el problema, personas que esperan que los demás le resuelvan, que no pueden o no quieren hacer ni la más mínima elaboración, personas que alegremente votan por un millón sin ver que realmente habían $1,60. Personas que odian, y eso, permitanmé el exabrupto, no es de burro. Es de pelotudo
domingo, 17 de julio de 2016
Cosas de grieta
Hay palabras que se instalan en el inconsciente colectivo y terminan siendo verdades por antonomasia. No obstante, medios mediante, estas definiciones no siempre terminan respondiendo a sus verdades. Hay un término que me hace ruido ya hace un tiempo. La Grieta. Por todos los lados se la repitió hasta el hartazgo, se instaló como el símbolo icónico por excelencia de la separación en todos los estamentos de la sociedad argentina, la grieta, algo indeseable, traído de las manos de aquellos que solo quieren reflotar un pasado doloroso. Pero ocurrió algo notable, al aceptársele, inmediatamente se lo comenzó a negar y en el medio, todos, como siempre, rehenes de esos juegos mentales que proponen los medios.
La grieta existe. Puede que el nombre sea solo una construcción mediática mayor o menormente lograda, pero el concepto, la definición básica es real, palpable. La sociedad se para a sus orillas imaginando un país diametralmente opuesto, claramente la grieta no presenta un ancho uniforme, a lo largo de su recorrido ideal hay partes donde las orillas quedan más cerca, pero nunca se tocan, la grieta bien podría ser un río cuyo cauce nunca se interrumpe, y ¿puedo ser sincero? estoy orgulloso de estar en un lado de la misma.
Desde esta orilla creemos que la palabra solidaridad existe y por sobre todas las cosas merece ser ejercida. Claro que siempre hay parias que cruzan el cauce y se mezclan y confunden, pero son los menos, aunque claro, duelen, dañan.
Desde aquí no nos resignamos a vivir de rodillas, a que la genuflexión sea la única manera de alcanzar los sueños, es desde este lado donde la palabra independencia adquiere un valor superlativo, da razones para vivir, justifica.
Aquí la alegría. Aquí poco, pero para muchos.
Entiendo que no compartas lo que pienso, cosas de la grieta, pero vos de tu orilla y yo de la mia.
La grieta existe. Puede que el nombre sea solo una construcción mediática mayor o menormente lograda, pero el concepto, la definición básica es real, palpable. La sociedad se para a sus orillas imaginando un país diametralmente opuesto, claramente la grieta no presenta un ancho uniforme, a lo largo de su recorrido ideal hay partes donde las orillas quedan más cerca, pero nunca se tocan, la grieta bien podría ser un río cuyo cauce nunca se interrumpe, y ¿puedo ser sincero? estoy orgulloso de estar en un lado de la misma.
Desde esta orilla creemos que la palabra solidaridad existe y por sobre todas las cosas merece ser ejercida. Claro que siempre hay parias que cruzan el cauce y se mezclan y confunden, pero son los menos, aunque claro, duelen, dañan.
Desde aquí no nos resignamos a vivir de rodillas, a que la genuflexión sea la única manera de alcanzar los sueños, es desde este lado donde la palabra independencia adquiere un valor superlativo, da razones para vivir, justifica.
Aquí la alegría. Aquí poco, pero para muchos.
Entiendo que no compartas lo que pienso, cosas de la grieta, pero vos de tu orilla y yo de la mia.
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