sábado, 22 de julio de 2017

Que voto al votar

Se vienen las elecciones, a esta altura pocos deben desconocer mi identidad política, pero igualmente me gustaría dejar algunos puntos en claro. Primero, y ya que hablamos de que están próximas las elecciones, es imperioso decir que me siento un privilegiado de poder ir a votar, que cada vez que pude he ido con Manuel y lo voy a seguir haciendo, dejando que él ponga mi voto en la urna, porque en definitiva, estoy eligiendo para él, creo que quien reniega de ir a votar (2 veces cada 730 dias...) por lo menos carece de memoria, y no quiero entrar en el compromiso cívico y social que representa.


Sin embargo, claramente esto no me define políticamente, pero antes de dar mi visión de la ideología que defiendo, me gustaría que sepas vos, vos que pensás distinto a mí, que aún cuando tus ideas, tu dogma me puedan resultar despreciables, abyectos, valoro si es que responden a tu convencimiento interno, a un razonamiento, no a una evaluación hecha luego de que un martillar mediático innegable te haya hecho volar la cabeza y salgas a repetir frases que no solo no te pertenecen, sino que lo peor es que no te representan, si pensás distinto genial, vení que nos tomamos un café y hablamos sobre nuestros sueños e ideales, de última vamos a tener un punto de coincidencia, ambos vamos a desear un país mejor.
Y en lo que a mí respecta, poco hay para decir, claramente he mamado una cultura peronista, sin embargo mi viejo nunca me condicionó, y así, tal como él siendo bostero permitió que yo le salga gallina, jamás fui coptado a seguir determinado lineamiento político, es más, he sido y soy bastante crítico con varios de los aspectos del peronismo que no vale la pena discutir aquí. Con el correr de los años, con las vivencias, la experiencia y por sobre todas las cosas, habiendo incorporado nuevos conocimientos, otras miradas, me di cuenta que me costaba encasillarme en algún lineamiento tradicional, pasé a formar parte inequívoca de ese nuevo sujeto político que es capaz de interpelar a las estructuras, porque en definitiva no las sigue, sino que va detrás de una idea. Puedo decir que soy peronista, pero sin embargo estoy militando con Leopoldo Moreau, una persona de innegable raigambre radical, porque estoy convencido que es esta la perfecta síntesis de mi visión, no importar los partidos, preocuparnos por las ideas, y así pasan a tener preponderancia preguntas sobre como debería distribuirse la riqueza del país, quienes son los que detentan el poder económico, que tipo de sociedad pretendemos ayudar a construir, que alcance tiene la palabra solidaridad, y tantísimas otras cosas. Ideas antes que enunciados vacíos.
Son mis ideas soñar con una Argentina igualitaria por definición suprema y condicionante, y no lo digo desde el punto de vista económico, hablo desde las posibilidades, luego cada individuo deberá decidir que hacer con ellas, pero si solo imaginamos una sociedad inequitativa, en la cual solo tienen el amparo del Estado aquellos que han alcanzado un cierto nivel, pienso que no tendremos futuro, no es el país que busco dejarle a mi hijo. El país que deseo dejarle es uno más similar al que me tocó vivir durante el kirchnerismo, con todos sus defectos, que así y todo ha sido desde mi óptica innegablemente mejor que el país que nos están dejando, y aquí ya no lo digo como un actor de la economía cotidiana, no lo digo mirando el esfuerzo que tengo que hacer para llegar a fin de mes o poner un plato de comida en la mesa, lo hablo como padre, si sos padre vas a entender claramente a que me refiero, esto de poner por delante el bienestar de nuestros hijos, por eso esta realidad me angustia, porque necesariamente lo que viene será peor, quizás él tenga la fortuna de que por esas cosas de la vida pueda llevar un pasar holgado, pero jamás me quedaré con una mirada que llegue solo a mí o mis seres más queridos, o el poncho nos tapa a todos o es para todos el frío. Nunca podré ser feliz ante las necesidades ajenas, por eso una y otra vez hablo de solidaridad como eje único e innamovible de mi pensar, por eso soy peronista, por eso soy radical, soy socialista, soy nacional y popular, soy en definitiva de todo aquel que se anime a soñar el mismo rumbo que anhelo y que nuevamente pretenden negarme, negarnos.
Ya estamos próximos a votar y cada votación es una oportunidad histórica en si misma, que no les queden dudas que voy a hacer todo lo que pueda para que seamos cada vez más.

sábado, 1 de abril de 2017

Otro 2 de Abril

Claramente, y lamentablemente, para los platenses el 2 de Abril nunca más lo podremos vivir como el resto de nuestros compatriotas. Una jornada gris, lúgubre, a tono con el sentimiento que generaba recordar la epopeya de nuestros héroes del Atlántico Sur, de pronto dio lugar a la tragedia. Un agua incontenible comenzó a cubrir la ciudad sembrando destrucción y horror, arrancando más vidas a  una fecha que solo habla de muertes.



Cuando el agua dejó de caer del cielo, comprendimos, en un cruel juego de palabras, que estábamos a la deriva. El Estado ausente, cómplice de años de desmanejos, de hacer oídos sordos a las serias advertencias previas, otorgando permisos de obras sin otro fin que el de la dádiva o el cohecho. El intendente Bruera sacaba a relucir su arma favorita, la mentira, y se mostraba junto a los vecinos cuando en realidad disfrutaba de sus vacaciones, intendente que por otro lado, ni bien llegó al sillón de calle 12, enseguida comenzó a tantear cuales eran sus posibilidades de cara a una puja provincial, y así, mientras en la ciudad no se realizaba ni una sola obra de infraestructura, por Retiro unas señoritas repartían sus volantes postulándolo. Claro que Bruera no es es el único responsable del espanto, las gestiones anteriores aportaron lo suyo al no administrar y regular adecuadamente un crecimiento demográfico inocultable. pero era 2 de Abril de 2013 y la noche caía presurosa dando paso a los gritos desesperados y la angustia de no saber la suerte de tantos y tantos parientes, amigos, vecinos y conocidos.


Por suerte cuando el agua comenzó a retroceder, la actitud solidaria de los compatriotas pronto desplazó la inoperancia de las autoridades locales, pero también llegó el tiempo de las lágrimas ante cada noticia de alguien que faltaba y ya no volvería y así en las jornadas siguientes, las lágrimas se mezclarían con las risas de los reencuentros.
Vinieron luego los paliativos, impuestos condonados, ayuda material, créditos que se otorgaron a quienes correspondía y a quienes no les correspondía el subsidio, privando a otros que si lo precisaban, la miserias y los miserables de siempre, y para coronar la tragedia, la mentira descarada y dolorosa que trataba de ocultar la cifra de muertos, como si el horror fuese una cuestión de números, restándoles identidad, afectos, historias a nuestros muertos.

Desde el MA LA PLATA, en la víspera de un nuevo aniversario, invitamos a toda la población y a los platenses en particular a que vivan la jornada como un día de reflexión, de recuerdo, que fortalezca y alimente el reclamo, que sirva para entender que es preciso, como en todo orden de la vida, saber la verdad, juzgar y condenar a los responsables, conocer el número REAL de los muertos, no porque una cifra distinta nos de mayor o menor dolor, sino porque consideramos que es una afrenta al dolor de sus pérdidas que se intente manipular la verdad al respecto. Exigimos también a la administración actual que exhiba los planes de contingencia previstos ante catástrofes de esta magnitud, toda vez que las voces autorizadas continúan alertando sobre la posibilidad cierta de que algún fenómeno de similares características vuelva a repetirse en el corto plazo y principalmente, que finalice las obras hídricas comenzadas en la administración anterior. También es preciso remarcar que no cejaremos en nuestros esfuerzos para que se cumplan todos los reclamos que venimos realizando, sabiendo que solo así las pérdidas no habrán sido en  vano.

Jesús Gabriel MALDONADO
MA - La Plata

sábado, 4 de febrero de 2017

La Santa Teresita que no asusta

Creo que ya no comienza a aplicar eso de hacerse duro, curtido por los golpes, cada día estoy a un paso de pronunciar que ya no me asombro de nada más y sin embargo estos personajes se encargan de pegarte un nuevo mazazo y no me queda otra que indignarme, luchar por contener al monstruo que convive dentro mio y que quiere ir a espetarle varias verdades en la cara a los autores de algún nuevo atropello. Hoy me llega el link de un blog en la página oficial del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en donde un pretendido poeta, una tal Washington Cucurto, hace una descripción de lo que para su mirada fue la visita a Santa Teresita (http://laagenda.buenosaires.gob.ar/post/156604437325/lindo-pero-no-vuelvo-ni-loco) . En su relato se mezclan todo tipo de adjetivos despectivos de lo que le tocaba cruzarse en su aventura a ir a una playa que él termina describiendo como "muy justicialista", endilgándole por añadidura todo su desprecio al justicialismo, lo cual en definitiva termina por describirlo a si mismo, más que hacer un relato de lo que encontró en la playa. Pero no me asombra, lamentablemente no son pocos los Cucurtos que pululan por doquier, desparramando sus frustraciones de no poder pertenecer a esa elite a la que adhieren, pero desde afuera del círculo que los envuelve, sin comprender que por más genuflexiones que les hagan, nunca podrán pertenecer a ese grupo, es como aquellos que son aceptados en la página de algún personaje conocido y se creen amigos en el real sentido de la palabra. Pero bueno, allá ellos y sus frustraciones, son en definitiva pobre gente, los entiendo, no crean que no, me da lástima esa vida de no poder disfrutar, porque ya lo pueden ver en el relato, el Cucurto no disfruta, su frustración no le permite ver que al menos pudo ir en su Kangoo a tomarse unas vacaciones, cuando eso por más banal que parezca, aun es el sueño incumplido de demasiados argentinos, pero claro, le molesta, no ve en ese gordo que se clava un sanguche de milanga repleto y desbordante de tomate y lechuga y mayonesa, que el tipo es feliz, que le gusta precisamente eso que está comiendo, que lo come él y lo comparte con su familia, no puede pensar que ese sanguche seguramente sea una pequeña muestra de la colaboración familiar, el padre que hizo algún laburito de más para tener los pesitos extras para las vacaciones, los pibes que fueron a hacer los mandados para comprar los elementos para las milangas y la madre al frente de todo, como siempre, cocinando y dejando todo preparado para meter en la heladora. Pero para Cucurto es una grasada, puede que extrañe las comidas más elaboradas, pero su bolsillo no le deja salir de la playa e ir a un restaurant donde con gusto le servirían lo que su paladar reclame, como esa gente a la que él sigue a pesar que lo condena a caminar entre cuerpos laburantes y no cuerpos laburados.



No obstante Cucurto y su visión sesgada, quizás lo que más me termina indignando es que su pluma ignominiosa encuentre espacio en la web oficial de la CABA. Aunque pensándolo bien, no deberíamos asustarnos, día a día nos encontramos con ejemplos como este más o menos elaborados, que hablan de divisiones sociales, méritos y mentiras que lamentablemente un grupo notorio de argentinos terminan comprando, pensando quizás que al suscribirse a las mismas pasan a ser parte de la élite que las promulga, para muchos la costa argentina es un bastión representativo del justicialismo y ya por eso no pueden poner sus pies en la arena, no obstante, hay otra historia, una que habla de como la morfología de la costa bonaerense fue cambiando a medida que las acciones sociales del peronismo cobraban fuerza y se hacían reales, jornadas limitadas de trabajo, descanso dominical, vacaciones pagas, aguinaldos y un largo número de etcéteras que hablaban de una movilidad social ascendente, y así los gremios no dudaron en ofrecer, con el aporte de sus afiliados, nuevos hoteles en donde poder disfrutar de alguna de esas conquistas, haciendo posible, por generaciones que familias enteras conocieran el mar, la playa, que pudiesen levantarse sin preocuparse de tender la cama, sentarse en el bar y esperar a que un mozo te atienda, todas esas pequeñas acciones que hasta ese entonces estaban reservadas a la clase dominante, y por eso comenzaron a irse, el advenimiento del turismo masivo les posibilitó huir de tanta grasada, tantas panzas redondas de harinas y vinos baratos, y así quedaron tres clases bien definidas, los de siempre, los dueños de todo, que directamente se subía a un avión y ponían sus pies en playa de arenas blancas, por otro lado, la enorme masa que internalizaba el privilegio a gozar de unas vacaciones recomponedoras como un derecho inalienable, y un grupo infeliz que anhelaba las arenas blancas de otras latitudes, pero su presupuesto los depositaban en playas bonaerenses con carritos que vendían frituras de todo tipo con un inocultable olor a grasa, los Cucurtos de esta historia; pero ya que mencionamos la historia, la misma no se detiene alli, no se detiene nunca, y no hace muy poco tiempo atrás, un gobierno que volvió a levantar las banderas nacionales y populares, posibilitó que muchos, muchísimos argentinos fueran en busca de las arenas blancas, sin renegar de su Santa Teresita, su Mar del Plata, pero se fueron en busca de un sueño, animándose a vivir en carne propia esos relatos fantásticos con los que los de siempre inundaron las pantallas por décadas, y acomodados en el mismo avión iban los Cucurtos, renegando porque ya ni en avión se podía viajar tranquilo, desacreditando a todo aquel que viajaba mal alineado, continuando por sobre todas las cosas, con su infelicidad, porque muy poco tiempo antes, hay que decirlo, los Cucurtos se habían tomado un avión y salieron por el mundo a mostrar como sus pesos valían un dolar, mientras que en Santa Teresita las playas comenzaban a extrañar la presencia de los de abajo, que ya ni para el pasaje tenían. Los Cucurtos tuvieron su momento de gloria, en donde se sentaban al lado de la gente de la tv, ese era su mundo, no el otro al que los condenó a vivir gobiernos que solo pensaban en darle a los vagos o los de abajo, a costa de sacarle a ellos que eran los que realmente contribuían a la economía del país, pero el sueño se les estrelló más temprano que tarde, y sus pies que conocían de arenas blancas tuvieron que volver a sortear carpas clavadas en el medio mismo de una playa de arenas oscuras y sucias de desperdicios. Los Cucurtos se volvieron más infelices aun y por eso votaron una revolución de la alegría que por ahora no basta para regresarlos al avión en busca de blancas arenas

miércoles, 1 de febrero de 2017

Lopez, porque no vas vos al almacén?

Listo, me cansé. Realmente es uno de esos momentos en los que parece mejor quedarse en casa para evitar hacer alguna macana. Recién, por enésima vez, me enfrasqué en una discusión política, en esta tarea cotidiana de tratar de abrir los ojos a quienes siguen mirando la vida desde los sillones frente a TN. Pero claro, tenías que aparecer vos, pedazo de hijo de puta, para que todos mis argumentos se vayan al tacho, y me convierta yo también en un chorro, un planero, un kaka, un comprado y miles de cosas mas que vuelan impunemente al aire como vos revoleaste los bolsos, pedazo de hijo de puta. Ahora gracias a vos, el almacenero, facho medio típico de estos pagos, un boludo que piensa que se robaron todo, pese a que él no te da ni solo ticket, ese personaje me tira tus bolso por la cabeza, tarado, ¡tus bolsos! y no encuentro forma de explicarle que vos sos una lacra, un chorro, pero por sobre todas las cosas sos un ser despreciable que se cagó en la confianza de quienes lo pusieron en el cargo, gente a las que conocías, que saludabas en los pasillos mientras vos te llenabas los bolsos, con dinero que no era tuyo, forro, y que gracias a tu avaricia sin límites parece que yo también te ayudé a poner los billetes allí adentro, porque, ¿sabes una cosa? no te llevaste puesta una administración (o casi) nos derribaste a todos los que pateamos la calle, idiota, todos los que no nos importa que no nos salude más el vecino si este sigue insistiendo en ser un globoludo, a todos nos cagaste pedazo de hijo de puta, tus bolsos van a ser un estigma que nos va a perseguir por siempre, millones van a seguir hablando de tus bolsos llenos de avaricia y no de las conquistas revolucionarias para las cuales en teoría vos trabajabas. Ojalá te pudras en la cárcel, ojalá te encuentres con la gente que perjudicaste al llenar esos bolsos con dinero mal habido, ojalá algún día salgas y te encuentre, porque soy de los que tienen memoria, y como yo muchos compañeros te vamos a encontrar y te vamos a recordar como tuvimos que barajar y dar de nuevo gracias a tus millones que no te van a servir para nada, pedazo de hijo de puta, porque además, me pregunto mientras no puedo bajar un cambio, ¿Para que tanta plata? en cuantos autos distintos pensabas viajar? boludo, ¿en cuantas casas ibas a vivir? pedazo de hijo de puta.



Solo hay una cosa que me da sosiego, mientras el teclado recibe mis embates cada vez menos violentos porque hace rato que encontré en esta sana costumbre de escribir la forma de calmar mis instintos mas salvajes, si se los quiere llamar así, me da tranquilidad el saber que pese a vos, pedazo de hijo de puta, ni yo, ni miles de compas vamos a bajar los brazos, por el contrario, vamos a seguir militando, lo vamos a hacer el doble, porque tenemos amor, convicciones y huevos, ovarios para las compas que nos acompañan, cosas que a vos te faltan

domingo, 29 de enero de 2017

Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es un CEO

Pasaron largamente más de 400 días desde que las urnas decretaron un cambio en el paradigma político, suena a mucho, pero a muy poco si aun pensamos que quedan por delante otros mil días por recorrer. Reconozco que no lo esperaba, sabía sin dudarlo que la candidatura de Scioli no era de las mejores que podíamos ofrecer al electorado, por defecciones propias de su mandato y por la intensa campaña propagandística en contra; a no dudarlo que encontré en esta situación la primer excusa de la derrota, no supimos construir una nueva dirigencia, con un poder real. Tampoco pude entender que se pretendió con el tema de Florencio Randazzo. Hay muchos que con liviandad lo juzgan por aquello de haber dejado de lado las premisas fundamentales del peronismo, Primero la Patria, luego el movimiento y por último los hombres, pero a pesar de ser cierto que él estaba suscrito a esas máximas de antaño, muy probablemente pueda haber hecho otra evaluación que respetase esas máximas y no soy yo quien lo juzgará en algo que tan pocos conocen. Como con este ejemplo, en los días posteriores a la derrota surgieron miles de análisis y conclusiones sobre las causas, dejando entrever acertadamente que había más de una causa que explicaban la derrota, y siendo así, nos obligaba a una profunda revisión sobre las acciones que habíamos tomado desde el poder y que la sociedad, al menos el 51% del electorado, habían considerado que eran desafortunadas o escasas. Pero como ya mencioné, han pasado 400 días y se han llevado nuestros cabildeos y conclusiones, parece ser que nos resignamos a vivir bajo esta manta oscura dejando que el tiempo corra, pensando fundamentalmente en dos cosas, una, que su mandato, si tenía el signo que nosotros le avizorábamos, iba a provocar una rápida degradación de las conquistas adquiridas, y por ende, rápidamente, iba a encontrar una resistencia social apoyada en aquellos actores contrarios al gobierno, y dos, si mirábamos la composición de las cámaras, había una cierta tranquilidad al pensar en que el balance de fuerzas claramente desfavorecía al nuevo gobierno y ese sería el principal dique de contención institucional de la avanzada de la derecha. Nada de eso ocurrió. La casi totalidad de la sociedad, con obvias excepciones, se prestó mansamente a la pérdida de sus conquistas, y la dirigencia que debería haber encabezado los reclamos solo se preocupó de manera abyecta a buscar reacondicionar sus espacios de poder, entregando sus compromisos sociales contra la adquisición de beneficios personales, el accionar de los nefastos dirigentes de la CGT, es un claro ejemplo de ello, estos dirigentes carroñeros son una afrenta a la memoria de tantos compañeros que nunca bajaron los brazos ni en la circunstancias mas adversas, pagando muchas veces con sus vidas el reclamo por una vida mejor para el resto de sus compatriotas. En cuanto al comportamiento de los legisladores, ha sido una nefasta sorpresa, personas que han tenido una conducta destacable durante la administración anterior, ni bien apoyaron la finalización de su tracto digestivo en una banca, de pronto comenzaron a esputar miserias propias y ajenas, parándose muchas veces en las antípodas de las ideas que defendían mientras eran candidatos de la administración anterior y con las cuales consiguieron sus bancas. Así las cosas, en estos 400 días, nos convertimos para el resto de la sociedad en unos loquitos que quieren que le vaya mal al gobierno solo por una cuestión dogmatica, con un análisis tan precario que no logran ver que cada vez que a un gobierno le va mal, o cuando aplica políticas erróneas, los primeros que pagamos el costo de sus desaciertos somos nosotros, los de abajo.
Así y todo no nos rendimos. Pocos o muchos, pero de pie. Día a día hemos esperado que ante la noticia de un nuevo avasallamiento, un nuevo insulto, la gente gane las calles, reclame, grite, se rebele, pero no, no ocurrió, y quizás no ocurra, porque poca revolución se puede esperar de aquel que solo sale a la calle cuando le vacían el bolsillo, la misma gente que pidió que se vayan todos y votó a los mismos, incomprensible pero real. Se que cada día somos más, hay cada vez más conciencia y son varios los que saltan el cerco y se animan a caminar este lado de la vereda, aunque aun haya mucho odio y por ende poca inteligencia, porque el odio consume la razón, quien odia no razona, no vive.
Es triste, pero cierto, que han sido elegidos. Ya ni importan quizás los engaños a los que recurrieron, fueron elegidos dentro de las reglas de juego, y tal cual lo prometieron, pusieron a cuidar de las ovejas a sus lobos, pero nadie ha dicho nada, o pocos han dicho poco. Nos quedan las calles, las paredes, todo aquello que permita salirnos del corral informativo, este apagón mediático que tenemos todas las voces opositoras, pero es una tarea de hormiga, aunque irrenunciable, hoy mas que nunca debemos salir a hablar, a convencer, a instalar el real debate que debe dar esta sociedad, ¿Cual es el modelo de país al que aspiramos? Despojarnos de las ideas preconcebidas de nuestras formaciones políticas, hacer comprender que ya no es más el River-Boca que nos hicieron creer que era la política, haciendo olvidar el contenido verdadero del debate; hoy es un fundamental mostrar que los partidos, se llamen como se llamen, solo son herramientas útiles al funcionamiento democrático, pero lejos estan de representar ideología alguna, los peronistas hemos tenido nuestro Menem y el Radicalismo su De la Rua, se que es dificil, pero no imposible, es necesaria una preparación para no caer en la ira ante los argumentos que se esgrimen sin mayor elaboración como el tan mentado y obícuo "se robaron todo", pero no nos queda otra, nuestro enojo les juega de su lado, no digo de poner la otra mejilla pretendiendo ser mas papista que el papa, pero si estoy convencido que nuestro margen de acción se acota si nos enojamos, por eso digo que precisamos aprender; aprender para poder enseñar, para rebatir posturas quwe en general pecan de endebles.
Estamos en desventaja, no descubro nada nuevo, pero soy de los que opinan que las victorias se disfrutan más cuando arrancas perdiendo; tengo la rara sensación de que lo que venga será mejor, porque necesariamente deberemos haber aprendido de nuestros errores para volver, negar cualquiera de estas apreciaciones, nos hará caer en los mismos errores que hoy pagamos y que a este paso han de pagar varias generaciones de argentinos, y aunque nos duela, debemos afrontar esta realidad, que como dijo el poeta, nunca ha de ser triste