Claramente, y lamentablemente, para los platenses el 2 de Abril nunca más lo podremos vivir como el resto de nuestros compatriotas. Una jornada gris, lúgubre, a tono con el sentimiento que generaba recordar la epopeya de nuestros héroes del Atlántico Sur, de pronto dio lugar a la tragedia. Un agua incontenible comenzó a cubrir la ciudad sembrando destrucción y horror, arrancando más vidas a una fecha que solo habla de muertes.
Cuando el agua dejó de caer del cielo, comprendimos, en un cruel juego de palabras, que estábamos a la deriva. El Estado ausente, cómplice de años de desmanejos, de hacer oídos sordos a las serias advertencias previas, otorgando permisos de obras sin otro fin que el de la dádiva o el cohecho. El intendente Bruera sacaba a relucir su arma favorita, la mentira, y se mostraba junto a los vecinos cuando en realidad disfrutaba de sus vacaciones, intendente que por otro lado, ni bien llegó al sillón de calle 12, enseguida comenzó a tantear cuales eran sus posibilidades de cara a una puja provincial, y así, mientras en la ciudad no se realizaba ni una sola obra de infraestructura, por Retiro unas señoritas repartían sus volantes postulándolo. Claro que Bruera no es es el único responsable del espanto, las gestiones anteriores aportaron lo suyo al no administrar y regular adecuadamente un crecimiento demográfico inocultable. pero era 2 de Abril de 2013 y la noche caía presurosa dando paso a los gritos desesperados y la angustia de no saber la suerte de tantos y tantos parientes, amigos, vecinos y conocidos.
Por suerte cuando el agua comenzó a retroceder, la actitud solidaria de los compatriotas pronto desplazó la inoperancia de las autoridades locales, pero también llegó el tiempo de las lágrimas ante cada noticia de alguien que faltaba y ya no volvería y así en las jornadas siguientes, las lágrimas se mezclarían con las risas de los reencuentros.
Vinieron luego los paliativos, impuestos condonados, ayuda material, créditos que se otorgaron a quienes correspondía y a quienes no les correspondía el subsidio, privando a otros que si lo precisaban, la miserias y los miserables de siempre, y para coronar la tragedia, la mentira descarada y dolorosa que trataba de ocultar la cifra de muertos, como si el horror fuese una cuestión de números, restándoles identidad, afectos, historias a nuestros muertos.
Desde el MA LA PLATA, en la víspera de un nuevo aniversario, invitamos a toda la población y a los platenses en particular a que vivan la jornada como un día de reflexión, de recuerdo, que fortalezca y alimente el reclamo, que sirva para entender que es preciso, como en todo orden de la vida, saber la verdad, juzgar y condenar a los responsables, conocer el número REAL de los muertos, no porque una cifra distinta nos de mayor o menor dolor, sino porque consideramos que es una afrenta al dolor de sus pérdidas que se intente manipular la verdad al respecto. Exigimos también a la administración actual que exhiba los planes de contingencia previstos ante catástrofes de esta magnitud, toda vez que las voces autorizadas continúan alertando sobre la posibilidad cierta de que algún fenómeno de similares características vuelva a repetirse en el corto plazo y principalmente, que finalice las obras hídricas comenzadas en la administración anterior. También es preciso remarcar que no cejaremos en nuestros esfuerzos para que se cumplan todos los reclamos que venimos realizando, sabiendo que solo así las pérdidas no habrán sido en vano.
Jesús Gabriel MALDONADO
MA - La Plata


No hay comentarios:
Publicar un comentario