martes, 18 de octubre de 2016

Educación, esa materia de la que todos se rateaban

No es difícil encontrar personas que se rasguen las investiduras proclamando ser defensores de la educación, y casi que es excepcional encontrar a alguien que manifieste a los cuatro vientos alguna posición contraria a la defensa de la educación. Sin embargo, muy a mi pesar, creo que son pocos aquellos que pueden mantener esta posición en la práctica; no veo con la asiduidad necesaria las acciones que serían esperables en estos supuestos defensores.
Claramente parece contradictorio que una persona que no tienen mayor formación académica con respecto a los temas educacionales, intenten plantear algún tipo de postura con respecto a la educación, no obstante mi intervención queda amparada bajo la idea general de que en la educación todos los actores son necesarios e importantes, con esto me quiero referir a que no sólo aquellos que están formados específicamente en las lides de la educación, son quiénes pueden emitir alguna opinión con cierta autoridad, nos está reservado un importante lugar a todos quienes desde el llano vemos con preocupación cómo las políticas de turno pueden degradar la formación de nuestros niños y jóvenes, y estamos dispuestos a involucrarnos para revertir esas situaciones.
He sido testigo en mi juventud de cómo las políticas económicas podían arrasar con las instituciones de la educación, así he visto cómo invalorables profesores dejaban sus puestos en busca de otros horizontes, los más afortunados, siendo ocupados sus cargos por noveles profesores, quienes en general no tenían mayor formación académica o pedagógica y provenían de disímiles lugares, tales como facultades y otros institutos en donde, amparados por una legislación por lo menos permisiva en cuanto a las exigencias para estar al frente de un curso, llegaban en busca de un empleo, más allá de su vocación, o de sus capacidades. Sin lugar a dudas, ese fue un salto al vacío cuyas consecuencias pueden verse hoy día.
Esta búsqueda por involucrarme, participar, me ha llevado a conocer con cierto grado de profundidad las últimas instrumentaciones en políticas educativas a nivel nacional, basadas principalmente en la creación del instituto nacional de formación docente, entre creado ad hoc con varios objetivos, todos ellos suma importancia, destinados a tomar el toro por las astas y constituir un plan nacional de educación que contemple las distintas realidades de nuestro vasto país, normalizando las políticas sobre formación de docentes, requerimientos académicos y demás parámetros. Esto trajo consigo una titánica tarea de relevar una increíble cantidad de información que hablaba sobre las distintas formaciones que tenían cada uno de los educadores, geolocalizarlos, datarlos también sobre distintos aspectos como pueden ser sus fechas de nacimiento, antigüedad laboral, y demás información de relevancia a la hora de tomar decisiones estratégicas. A pesar del enorme esfuerzo que significó toda esa tarea pocas personas, más allá de las directamente afectadas en la comunidad educacional, terminaron sabiendo que este importantísimo programa estaba siendo llevado a cabo, y mucho menos se publicitaron sus alcances y sus logros, al menos no lo fueron a un nivel masivo, y no me caben dudas de que esto le generó un notable desinterés y falta de apoyo por el resto de la sociedad.
Quizás sea ya tiempo de plantear mi visión particular sobre la educación, sobre la formación de nuestros niños y jóvenes, es decir sobre las sociedades del mañana. Para ello debo repetir algo que mencioné en líneas anteriores y es que considero que la educación es responsabilidad de todos los actores de la comunidad, no es algo que simplemente se delega en las instituciones hechas a tal fin, y evito caer en la tan mentada frase de que la educación comienza en el hogar, desde mi punto de vista, hogar, instituciones, y demás miembros de la sociedad, somos todos una única unidad responsable por la formación de aquellos a quienes les debemos un mañana mejor. Estoy convencido que más allá de las formaciones eminentemente académicas, deben existir y coexistir otras basadas en instrucciones con menor rigor académico, pero mayor practicidad. No me caben dudas que cuanto más información le demos a nuestros niños, tanto más los estaremos formando como personas independientes. La realidad social que viven los niños de hoy, niños y adolescentes, es muy distinta a aquella que se nos planteó durante nuestra etapa formacional lejana ya. Cada vez más en los distintos hogares la figura omnipresente de la Madre o el Padre ceden lugar a nuevas tecnologías que terminan llenando el vacío que se genera cuando uno o ambos miembros están ausentes, generalmente por motivos laborales, esto que es cada vez más notorio en el caso de las mujeres, Madres que hoy salen a trabajar fuera de sus hogares, también tiene su correlato con un cambio en el paradigma de las personas mayores, quienes tienen distintas expectativas de vida a la de nuestros abuelos, claramente mayor en la cantidad de los años, y mejor en cuanto a la calidad de vida, tal es así que muchos de los abuelos actuales, son personas que difícilmente queden atrapadas por la realidad de un hogar, y realizan vidas totalmente activas. Todo esto ha llevado a que en los hogares desaparezcan esas figuras institutrices, y con ello todo un bagaje de conocimiento que se transmitía oralmente de generación en generación; así no es raro encontrar hoy tantísimas Madres jóvenes que no saben siquiera elaborar la comida más básica, muchachos que no han desarrollado la más mínima habilidad hogareña. Todas estas personas son personas dependientes, que claramente necesitarán la asistencia de otras para suplir sus limitaciones o falencias. Es necesario aclarar que cuando hago referencia a niñas o niños realizando tal o cual tarea, lejos estoy de caer en los estereotipos de determinadas tareas por género y sólo lo uso para graficar, bien podría decir Padres que no saben cocinar y el concepto serie exactamente el mismo. Siendo así, creo que el Estado debe involucrarse en ayudar a dar armas que ayuden a los educandos para adecuarse a esta nueva realidad social. Se me hace inadmisible aceptar que un joven culmine sus estudios secundarios sin saber cómo preparar una comida nutritiva y elemental, sin tener la más mínima capacitación para resolver algún problema técnico hogareño y mucho más aún, sin tener noción sobre el manejo de la economía hogareña, nuestros jóvenes culminan su formación secundaria muchas veces con la mayoría, sin saber que impuestos deberán pagar como actores de la sociedad, sin ningún tipo de idea también sobre el manejo de inversiones, créditos y demás obligaciones financieras; esto que puede sonar muy técnico luego se llamará que no entenderá porque el resumen de su tarjeta de crédito crece más allá de sus consumos.
Antes de continuar creo conveniente aclarar algo que en muchas situaciones ha resultado ser por lo menos controversial, y esto es que creo que en general no existe un programa de destrucción sistemática de la formación sino que esto cae como consecuencia de la aplicación de políticas por lo menos erradas en materia económica, llevándose puestas a las distintas instituciones del Estado, entre ellas, claro está, las instituciones encargadas de la formación educacional. Por supuesto que no creo que se trate de un descuido, seguramente hay un trasfondo mucho más abyecto que habla sobre cómo, aun sabiendo los daños colaterales que estas medidas generarán sobre la educación, siguen adelante en pos de alguna pretendida meta económica, que además, vistas las experiencias recientes, en la mayoría de los casos terminan siendo improductivas, cuando no nefastas.



En un mundo tan complejo como el que nos toca vivir es imprescindible que cualquier análisis que hagamos podamos determinar exactamente cuáles son las variables globales que lo atraviesan y cuáles son aquellas de carácter eminentemente local que terminan afectándolo; para entender por sobre todas las cosas que aquello que puede resultar ser maravilloso en algún punto del orbe, bien puede no tener aplicación práctica en nuestra realidad Argentina. Un caso paradigmático que se me viene a la mente es el tan promocionado caso de la educación en Finlandia. Siempre que me topo con este tipo de comentarios de veo en la obligación de hacer la salvedad de que no somos Finlandia, ni finlandeses. Sus realidades son bien distintas a las nuestras, por caso, y sólo por citar algo de la infinidad de cosas que se me ocurren, ellos viven en una latitud tal que muchos días del año las horas de sol son ínfimas, condicionando de esta manera toda actividad humana; por ello que siempre habló sobre la necesidad de contextualizar cualquier análisis que se pretenda hacer sobre el tema que fuere. Incluso dentro de nuestro extenso país vamos a encontrar disímiles realidades, con lo cual elaborar algún programa de estudios que sea lo suficientemente federal como para asegurar que en cualquier punto del país los educandos reciben en la misma calidad y cantidad de educación se torna en una tarea más que difícil, sin embargo esto se ha hecho y ha dado lugar a las políticas de formación profesional continuas dictadas por el INFoD. Es aquí donde no puedo avanzar más por mi limitado conocimiento en esta materia, y me entrego a lo que puedan aportar los actores directos de este aspecto. Obviamente antes de dejar este punto, es preciso resaltar que no podemos caer en la ingenuidad de pretender que las evaluaciones y escalas sobre el éxito o fracaso de determinadas políticas de estudio, están impolutas y libres de la injerencia de cualquier tipo de presión política por mostrar cual o tal resultado.
El concepto de formación integral de los educandos se puede aplicar a varias áreas, y con ello demostrar la importancia de la educación, toda vez que la misma terminar trascendiendo los límites de las aulas y se vuelcan en la sociedad toda. Me voy a permitir volver a recurrir a citar un ejemplo como medida gráfica para exponer mi concepto. Es bien sabido que con la explosión del parque automotor, sumando a una infraestructura vial decadente, falta de controles sobre el material rodante, y sobre quienes están a cargo de los mismos, es decir los conductores, provoca que año tras año las cifras de muertos por accidentes de tránsito nos coloquen en un indeseable tope de un ranking de muertes viales. No hace falta ser un perito en la materia para vislumbrar que todos los actores del tránsito obran como el poco apego a las normas establecidas, sean éstas correctas o no. Es aquí donde puedo mostrar como la intervención del estado en materia educativa nunca es un gasto, sino que se transforma con el correr de los años en una inversión con rentabilidad asegurada. En cualquier accidente de tránsito de los que vemos lamentablemente a diario, intervienen además de los obvios afectados, una ingente cantidad de actores muchos de ellos aportados por el mismo estado que son parte necesaria para la resolución del conflicto que se trama a partir de un accidente, en efecto, para un accidente en el cual están involucrados dos automóviles sí hay un herido terminarán participando móviles policiales al lugar del siniestro paga por un lado, preservar la escena, dar las primeras asistencias a los involucrados, y también las tareas de la policía científica; pero no termina allí el listado de concurrentes, seguramente móviles municipales se acercaran para dirigir el tránsito, deberá acercarse una ambulancia para que su personal asista a los heridos y eventualmente los traslade, dando en este caso intervención a los profesionales de la salud, también se inicia con este hecho una interminable lista de procedimientos administrativos la mayoría de ellos a cargo de los seguros intervinientes, pero también muchas veces, se ven involucrados abogados como parte de los procesos civiles y penales que mucha veces derivan de estas circunstancias. No es menor la importancia del costo de las reparaciones donde sea nuevamente la lista de participantes se ve incrementada. Lamentablemente en la mayoría de los casos los accidentes de tránsito han podido ser evitados y se han producido por la desidia o el desconocimiento, yo estoy convencido que si logramos enseñar a nuestros niños desde pequeños las normas de tránsito, las conductas con respecto al tránsito, todo aquello que administrativamente es inherente al manejo o cual a condición de peatones, con toda seguridad lograremos bajar esta tasa tan nefasta y claramente perjudicial a nivel económico, y ni que hablar de los daños que se producen con las personas, muchos de ellos irrecuperables. Sé que este ejemplo en modesto, pero bien puede resumir concepción sobre la educación, una formación integral, escalable y por sobre todas las cosas socialmente responsable. No soy un iluso en pensar que cambiando las reglas de la educación vamos a tener resultados palpables en el corto plazo, cualquier medida fundamental y estratégica en el campo de la educación deberá ser siempre acompañada de otras que allanen el camino y que den respuesta a las demandas actuales, pero no por atender a lo inmediato podemos darnos el lujo de ver más allá y proyectarnos en un futuro que nos terminal alcanzando más temprano que tarde.
Entiendo que también hay una necesidad de integrar todas aquellas herramientas de las que dispone el Estado para la formación de sus educandos, esto se ha visto parcialmente reflejado en el portal Educ.ar, que entiendo yo era una plataforma que integraba los contenidos disponibles en el canal Paka Paka, el canal encuentro y otros medios audiovisuales e informáticos, pero es claro que quedó a medio camino principalmente por falta de tiempo y quizás también por las metodologías empleadas o las decisiones tomadas en cuanto a su uso. Desde mi modesto punto de vista entiendo que tener un lugar en el cual se concentren todas las herramientas disponibles para el uso tanto de educandos como educadores, es un hecho indudablemente auspicioso, y por sobre todas las cosas tiene un carácter universal en cuanto a sus posibilidades de acceso, si bien que toda esta maquinaria terminaría de afinar su movimiento cuando el engranaje proporcionado por el sistema Arsat en su variante de transmisión de datos por vía satelital o bien en la distribución mediante el empleo de la fibra óptica, daría lugar a este concepto federal que pretendo, poniendo a disposición de todos los participantes de la educación del mismo tipo de material, igualando de ese modo el acceso al conocimiento. Hoy cuando la continuidad de varios de los programas que se implementaron en torno a estos proyectos está en duda, no debemos darnos el lujo de olvidarlos, sino por el contrario, tenemos la obligación de mejorarlos, de idear los métodos que los hagan una realidad en el corto plazo, incorporando las novedades y corrigiendo los errores. Para mí no hay dudas que la entrega de las computadoras a los alumnos y al personal docente es parte del programa pensado a tal fin, dado que partiríamos teniendo la herramienta, en este aspecto que observado como lamentablemente no se han integrado realmente los contenidos ideados de manera digital, o para funcionar en un medio digital, creo que mayormente dado porque los maestros, los educadores, no fueron lo suficientemente capacitados como para dar uso y provecho de estas nuevas herramientas, y en muchos casos no han tenido los conocimientos necesarios que les permitan entender las posibilidades y los beneficios del instrumento que se les estaba dando. Por eso puedo asegurar, que la formación docente debe configurarse para que se acople a estos programas, y que desde el estado se promueva la aparición de nuevos contenidos integradores para ser usados por los educandos y educadores.

Soy consciente que esto bien puede sonar a poco o a una increíble burrada, realmente no me importa, siento que debo decir aún muchas cosas más y ya encontraré el modo de ponerlas en tinta, mientras tanto humildemente lo ofrezco como mi colaboración modesta a esta ardua tarea de mejorar la educación

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